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En Defensa De La Universidad Pública:
Alfonso Tamayo Valencia
En Defensa De La Universidad Pública:
Alfonso Tamayo Valencia
Catedrático
Universidad Pedagógica Nacional.
Ex
vicerrector académico
Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia.
Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia.
Miembro
Comité Editorial.
A
principios del siglo XXI estamos asistiendo a un real cambio de paradigmas
respecto de la sociedad, el conocimiento y las relaciones de estas con la Universidad Pública.
Fenómenos
como la Globalización,
la Sociedad
del Conocimiento y el uso de nuevas tecnologías de la comunicación y la
información(NTCI), han afectado profundamente la Universidad pública
como Institución y exigen de ésta una posición acorde con su Misión para
enfrentar los retos que estos nuevos paradigmas le están planteando.(1)
En
efecto, la Globalización,
entendida como la expansión mundial de los mercados y las consecuencias
ideológicas, culturales y políticas que esto conlleva, puede diluir la
naturaleza y funciones de la Universidad
Pública desdibujando su responsabilidad social y articulando
sus funciones a las demandas del mercado mundial de la educación convertida
ahora en una mercancía sometida a la oferta y la demanda.
La
llamada “Sociedad del Conocimiento” genera centros o “nodos” de académicos e
investigadores especializados, por temas y problemas, que ejercen un control
simbólico y de legitimación a través de redes complejas de datos, universalizando
los conocimientos, ahora empaquetados en software que circulan en el
ciberespacio, disponibles en Internet, lo cual tiende a desplazar las labores
de la docencia tradicional obligando a los maestros a explorar nuevas rutas
didácticas basadas en la construcción de conocimiento y orientadas a la
solución de problemas contextualizados , para evitar el efecto “enrarecedor”
que sobre las identidades culturales y los fines propios de la educación, puede
imponer el abuso de la información, creando la falacia de que “Si no está en
Internet no existe.”
De
otra parte, los usos cada vez más intensivos
y extensivos de las NTCI generan competencias desiguales entre quienes las
producen y las usan de acuerdo con sus propósitos comerciales, ideológicos y
científicos, frente a aquellos que simplemente las compran y reproducen sin
atender a sus finalidades y contextos. Se vuelven más importantes los medios
que las mediaciones culturales, éticas y sociales en las cuales se utilizan. Se
propaga la idea de que la calidad de la educación se mide por la cantidad de
equipos y no por la calidad de vida, la equidad y la justicia social que
genere.
Hace
ya más de diez años Boaventura de Sousa Santos(2) señalaba las crisis y
desafíos que debía enfrentar la
Universidad pública a
finales del siglo XX : Pérdida de hegemonía de la universidad frente a otras
agencias de conocimiento científico más “competentes” al servicio de intereses
privados que pretenden llenar el vacío de cobertura tanto en la enseñanza
técnica como en la formación de investigadores de punta. Pérdida de
legitimidad frente a la sociedad como
portadora de soluciones a los problemas sociales y como lugar de equidad frente
a la demanda de educación superior. Pérdida de Institucionalidad al tener que
enfrentar la contradicción de luchar por su autonomía como centro de saber,
frente a las imposiciones internacionales y gubernamentales que pretenden
someterla a intereses no académicos.
La Universidad pública, se podría concluir, parece no ser necesaria porque no es la
única productora de ciencia y tecnología y porque la avalancha de universidades
privadas puede suplir la demanda de educación superior y se ajustan mejor a las
exigencias del mercado globalizado .Su existencia misma se ve cuestionada
también frente a las políticas internacionales que le están presionando cambios
estructurales incapaces de cumplir ante la crisis financiera en la que la
tienen sumida los gobiernos de turno que están focalizando sus esfuerzos en el
aseguramiento de la educación básica.
Diez
años después, según el mismo Boaventura de Sousa (3) estos retos se agudizaron
debido a la descapitalización de la universidad pública, a la
transnacionalización del “mercado universitario” y al avance inusitado de otras
formas de conocimiento pragmático y técnico aparentemente más útil y
eficaz en situaciones de crisis
presupuestal.
Comienza
entonces un desmantelamiento de la universidad pública debido a factores
externos e internos, entre los que se pueden señalar: en lo externo la ofensiva
internacional de las multinacionales para “colonizar” la educación superior en
los países Latinoamericanos y las exigencias del Fondo Monetario Internacional
para privatizar los servicios públicos con el fin de asegurar, en los estados
acreedores, el pago de los intereses de la deuda externa mediante “la
racionalización del gasto”.(4) Y, a
nivel interno, el congelamiento de las plantas de personal docente, el aumento
de profesores por contrato, la exigencia de autofinanciación mediante la venta
de servicios, el aumento del valor de las matrículas, la ingerencia del
gobierno y sus políticas gerenciales en los Consejos Superiores de las
universidades y la apatía y ausencia de propuestas viables por parte del
estamento estudiantil y profesoral orientadas a enfrentar tan grave crisis más
allá de la protesta y la denuncia.
Si a esto se añade el discurso
ideologizado (5) de quienes desacreditan la universidad pública por su espíritu
crítico y contestatario, por el demasiado tiempo que se invierte en las
carreras debido a los paros y bloqueos, por la poca eficiencia, eficacia y
rendimiento de la gestión administrativa, por los exagerados subsidios al
bienestar universitario, la carga prestacional de su empleados y el poco
impacto del valor de las matrículas en el presupuesto global además de la
“burocratización del profesorado de planta”, es entonces “normal” que se acepte
sin análisis ni discusión que ya es tiempo de privatizarla, disminuir la duración
de sus programas, contratar a sus empleados mediante la modalidad de
outsourcing y privilegiar carreras técnicas que formen profesionales en menor
tiempo pero con las “competencias laborales” que requieren las industrias.
Aliviando de paso el gasto del estado en tan improductiva institución y dejando
al sector privado que se responsabilice eficazmente de la prestación de este
servicio.(6)
Lo realmente grave de este enfoque,
tan en boga hoy, es que DILUYE EL SIGNIFICADO Y SENTIDO DE LO PUBLICO, DESCONOCE
SU NATURALEZA Y MISION Y SE LA EQUIPARA A LA UNIVERSIDAD PRIVADA CUYA LOGICA Y
FINALIDAD ESTA MAS DE ACUERDO CON EL ENFOQUE EMPRESARIAL.
En lo que sigue mantendré la tesis
de que la universidad pública es fundamental para la vida del país, analizaré
su sentido y significado procurando señalar algunas ideas centrales para su
defensa mediante una reforma “creativa, democrática y emancipatoria” (7)
articulada a un proyecto político que nos compromete a todos.
QUE ES LO PUBLICO?
Una mirada histórica al concepto nos
muestra que “lo público no se agota en lo estatal aunque lo incluye y que lo
público remite a dos factores que son bien interesantes y que hay que tenerlos
presentes: a lo COLECTIVO y a lo COMUN.
Lo común y lo colectivo, se entienden como lo
que cohesiona el tejido social, como aquello que compartimos conjuntamente en
tanto que patrimonio social; o sea como el resultado siempre inacabado, siempre
en construcción de una vida en común.”(8). Lo público tiene dos dimensiones:
una material o física como las calles, las plazas, los espacios públicos, que
no son del estado aunque los vigile y construya, sino del colectivo, del
público, del común de los ciudadanos. Lo mismo los recursos naturales de un
país como el oro o el petróleo, la biodiversidad y el medio ambiente. La otra
dimensión es intangible, espiritual, son los referentes simbólicos,
representaciones, nociones éticas, formas de identidad, el folclor, lo mítico,
lo imaginario, los referentes culturales, aquello que compartimos todos como Colombianos.
Lo público es la dimensión donde se forman las identidades, los sentidos de
pertenencia, el lugar de los proyectos sociales, políticos y culturales.
La raíz histórica es el pensamiento
griego que distingue entre lo privado y lo público, entre la vida doméstica
como asociación natural (oikos) y la polis como esfera opuesta donde el hombre
logra otra vida distinta: la vida política que es común a todos y se diferencia
de lo que es suyo, lo que le es propio y cercano a su existencia (familia, esclavos,
hacienda).” La polis trata de las cosas comunes y colectivas y pertenecen al
conjunto de ciudadanos y de allí surge el concepto de ciudadanía como accionar
público, como interesarse y participar activamente en los asuntos que
conciernen a todos y que se orienta al bienestar común, al futuro de la
sociedad. Ser ciudadano es actuar en la vida pública y no sólo defender lo suyo
sino defender lo colectivo, lo público, lo común. Lo público es lo comunicable,
el discurso y la acción y por tanto,hacen parte del mundo de las
representaciones, del mundo de lo simbólico, de la esfera de las mediaciones.
Por eso lo público debe ser absolutamente inteligible y comunicable.”(9)
“Los problemas que se agrupan bajo
la categoría de públicos son aquellos que se argumentan como de interés para
todos los individuos, y afectan a la población en general o a un grupo
específico. Lo público constituye un ámbito que rebasa lo individual y privado
y surge para garantizar, respaldar y extender las libertades, los cálculos y
los beneficios individuales.” (10)
QUE ES LA UNIVERSIDAD PUBLICA?
Dentro de este contexto la
Universidad Pública se entiende como una Institución, vale decir como algo
fundamental para el desarrollo de la vida social en la búsqueda del bienestar
común, en este caso la formación en la búsqueda de la verdad y el ejercicio de
la ciudadanía: espacio de saber y ejercicio de la ética civil.
La Universidad pública es entendida
como un bien social que conviene a todos en la construcción de un proyecto de
nación. En ella, el conocimiento es puesto en función de las necesidades
sociales y el ejercicio de los derechos ciudadanos garantiza la regulación de
las interacciones entre sus miembros con justicia y equidad. El ejercicio libre
de la razón, el privilegio de la escritura y la lectura, la unión dialéctica
entre teoría y práctica, la argumentación razonada y la autorregulación
autónoma es lo que constituye en la universidad pública lo que llamamos “una
comunidad académica”.
Como bien público, es
responsabilidad del estado fomentarla y financiarla pero sus fines y funciones
no pueden delegarse a intereses particulares y mucho menos mercantiles. La
universidad pública adquiere sentido dentro de un proyecto social de largo
aliento que apunta a la construcción de una sociedad justa, democrática y
equitativa. Su significado tiene que ver con la vida misma del país y en ella
se juega la identidad del profesional como ciudadano y la creación y recreación
de la cultura nacional. Como espacio de saber está abierta al pensamiento,
plural y diverso sin restricciones para el arte, la filosofía, la ciencia, la
tecnología, la lúdica y la ética. Universidad como unidad de propósitos en la
diversidad de saberes.
Sin universidad pública no hay quien
piense críticamente lo que pasa en la sociedad, su papel crítico y analítico va
más allá de los intereses confesionales o empresariales y puede ir más allá de
las políticas de gobierno e inclusive en contra de ellas cuando deshumanizan.
Su razón de ser como bien social
centrado en el conocimiento de las disciplinas y las profesiones hace de la
investigación científica y la docencia un imperativo ineludible. El apoyo y
financiación por parte del estado, a través de los aportes que los ciudadanos
hacen con el pago de sus impuestos, le dan una responsabilidad social que
implica poner esos mismos conocimientos e investigaciones al servicio del país,
del pueblo, y abrir sus puertas sin exclusiones a todos los ciudadanos que
tengan los méritos requeridos aunque no tengan los recursos. La democratización
radical de la universidad pública es también un imperativo social.
El carácter público de la
universidad no reside entonces en que sea más barata que la privada porque la
subsidia el gobierno sino en que ella es un asunto que compete a todos los
ciudadanos y es vital para el desarrollo del país y para la formación en la
democracia y en la identidad nacional. Lo que pasa en la universidad pública
nos compete a todos y su direccionamiento y políticas tienen sentido en la
medida en que contribuyan a consolidar su naturaleza como un bien social y un
derecho ciudadano.
El profesor Alfonso Conde(11)
caracteriza la universidad pública como:
-“Una entidad educativa: Ello significa que el objetivo
central de su labor es el ser humano y su potencial de desarrollo como
individuo y como partícipe de una colectividad.
-De orden superior: Ello significa que más allá de
instruír o adiestrar, tiene la misión de contribuir a la construcción de la
capacidad individual y colectiva de transformación y creación. La universidad
no reconoce la existencia del dogma o verdad última puesto que todo
conocimiento es, al menos, perfectible, y por tanto tampoco reconoce a sus
eventuales “poseedores”. Por ello requiere AUTONOMIA Y DEMOCRACIA..
-Es una entidad Estatal: creada y sostenida con el aporte
de toda la sociedad. Responsabilidad del Estado y bien público que debe ser
fomentado por el gobierno para asegurar la equidad en la prestación del
servicio. Ello significa que su labor debe tener un norte claro: aquel que
represente el beneficio de la sociedad.
-Del orden Nacional: lo que implica su cobertura a lo
largo y ancho del país y orientada a beneficiar con sus productos a toda la
nación y no solamente al sector empresarial ni mucho menos a las
multinacionales. La universidad pública existe en relación con la Nación y debe
conocer su realidad para contribuir a su transformación.”
Y en la Primera Cumbre
Iberoamericana de Rectores de Universidades Públicas celebrada en Chile en 1999
leemos en su Declaración final:(12)
“Lo público es lo que pertenece a
todo el pueblo. Se define pues como universidad pública la que pertenece a la
ciudadanía y está al servicio del bien común, es decir del bien de todos”.
“Como pertenece al estado es su responsabilidad financiarla y fomentarla y su
misión es un compromiso social con los valores constitucionales y con una
concepción del conocimiento como bien social y no privado.” “Que el estado no
puede abandonar su papel de agente financiador de las universidades públicas y
debe asegurar un presupuesto suficiente, de tal manera que estas estén en
condiciones de asegurar la igualdad de acceso de éxito, independiente de la
capacidad financiera del estudiante.”
De todo lo anterior podemos inferir
que quienes insisten en poner la universidad pública en función del mercado
reducen su misión y desdibujan su naturaleza condenando al país a mantener la
exclusión y la inequidad en la prestación de tan fundamental servicio.
Se deduce también que la universidad
pública es fundamental para la construcción de nación y un espacio privilegiado
para el ejercicio de una ética civil que recupere lo público como espacio de
responsabilidad colectiva, única vía para la resolución de los conflictos que
hoy nos afectan como país. Y que, como bien público de carácter social, compete
a todos los ciudadanos, pero en especial a la comunidad universitaria, velar
por su legitimidad y progreso.
1)-A la globalización neoliberal
anteponerle una GLOBALIZACION ALTERNATIVA CONTRAHEGEMONICA.
Esto quiere decir que podemos aprovechar la
globalización y la sociedad del conocimiento de otra manera ,
construyendo redes de intercambio de información, proyectos conjuntos y
organización, con quienes comparten, en todo el mundo pero en especial en
Latinoamérica, una visión crítica y democrática de la universidad pública.
2)-Fomentar la participación de las
fuerzas sociales progresistas de todos los países y QUE HACER? DIEZ TAREAS PARA LA UNIVERSIDAD PÚBLICA.
Volviendo a Boaventura de Sousa
Santos (13) es posible resumir las tareas que la universidad pública tiene que
cumplir para enfrentar, con inteligencia y dignidad los retos que le plantean la Globalización, la Sociedad del Conocimiento
y el uso de las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información,
estas tareas son:
de las Organizaciones No
Gubernamentales, las organizaciones estudiantiles y profesorales para la
construcción de un Proyecto no hegemónico, cultural, científico y político,
alrededor de la Universidad como bien social de carácter público, lo cual
implica establecer una nueva relación con la sociedad en un doble sentido: la
sociedad reconoce y defiende la universidad pública pues sin ella no habrá
educación superior para sus hijos y la universidad pone lo mejor de sus
conocimientos al servicio de las necesidades sociales. La crisis de legitimidad
tiene que ver con estos olvidos mutuos.
3)-Recuperar la metodología de la
Investigación Acción orientada a la transformación de la realidad social
estudiada y no solamente a escribir libros e informes que después duermen el
sueño de los justos en los anaqueles de las universidades. Se trata de un nuevo
gesto en la organización de las políticas de investigación y de la formación de
los investigadores que coloca a los Centros de Investigación de las
universidades públicas al servicio de las necesidades del país, de los
departamentos y de los municipios.
4)-Recuperar la autonomía y la
democracia al interior de la Universidad pública construyendo por consenso y
participación de la toda la comunidad los planes de desarrollo y las formas de
regulación que permitan el ejercicio de una ética civil centrada en el
reconocimiento del carácter público de la universidad, en el señalamiento de la
responsabilidad del estado para financiarla y que propicien el debate
argumentado, participativo y plural cuando se trata de tomar decisiones que
afecten a los estamentos.
5)-Fijar una posición crítica frente
a las amenazas que se ciernen sobre la universidad pública, reconociendo la
crisis, definiendo su naturaleza y enfrentado con imaginación y creatividad los
retos que afectan su autonomía. Es un esfuerzo por pensar la universidad desde
las disciplinas que en ella circulan y aprovechando el pensamiento de
profesores y estudiantes, administrativos y trabajadores recuperar su hegemonía
en el orden del conocimiento para aportar soluciones inteligentes,
interdisciplinarias y rigurosas que consoliden su identidad y generen sentido
de pertenencia.
6)-Construir una nueva forma de
evaluar la universidad, ya no por el cumplimiento de metas y objetivos fijados
desde fuera de ella por intereses ajenos a ella, sino por su impacto en la
generación de profesionales con una visión clara de su papel en la construcción
de calidad de vida a través de la dimensión pragmática del conocimiento, por la
formación en valores democráticos y por el ejercicio de su responsabilidad
social.
7)-Exigirle al estado el fomento de
la universidad pública como bien social y como derecho ciudadano y pedirle
también que regule con criterios más estrictos el crecimiento desmesurado de la
universidad privada.
8)-Articular la universidad pública
a un Proyecto Nacional para la construcción de una sociedad más justa,
democrática y equitativa que devuelva a la universidad el papel que le
corresponde como epicentro de la ciencia y la cultura al servicio de la
sociedad.
9)-Superar la visión conservadora y
defensora del estatu quo que ha mantenido en los últimos años y dotarla de una
visión de largo la plazo, renovada y progresista que promueva alternativas de
investigación, formación y extensión más
allá de la crítica y la denuncia.
10)-Recuperar, en suma, la
legitimidad, la hegemonía y la institucionalidad de la universidad pública
mediante una reforma estructural que no atente contra su naturaleza y misión
sino que la fundamente como centro superior del saber, como el mayor patrimonio
cultural de la nación y como parte esencial de un proyecto de país que se
construye con la participación de todos.
Tunja. 2007-03-28
Alfonso Tamayo Valencia.
Profesor Titular Escuela de
Filosofía.
Universidad Pedagógica y Tecnológica
de Colombia.
Referencias
Bibliográficas:
1)
Orozco Luis Enrique y otros. BASES PARA UNA POLITICA DE ESTADO EN MATERIA
EDUCACION SUPERIOR. ICFES-MEN. Bogotá. 2001-pág 23.
2.)Boaventura
de Sousa Santos. DE LA MANO DE ALICIA. Siglo del Hombre Editores. Bogotá. 1998.-pág 225.
3)Boaventura de Sousa Santos. A
UNIVERSIDADE NO SECULO XXI. Cortes Editora-SP-Brasil- 2005-pàg
12
4)
Monje Carlos A. y Arango Gonzalo. ARREMETIDA CONTRA LA U.PUBLICA. en www.deslinde.org.co.Dsl26.universidad.htm
5)
Una muestra de este discurso tendencioso: Montaner Alberto. Publica el 22 de marzo del
98 en el Nuevo Herald: “¿Por qué pagar miles por un servicio que se puede
obtener sin costo? Porque la universidad pública es, en general, un verdadero
desastre. Los profesores y los estudiantes suelen estar más interesados en
cambiar el panorama político que en enseñar, aprender o investigar. Ausentismo
de unos y otros, falta de rigor en las clases, nivel académico bajísimo. Un aparcadero,
una inútil estación de espera en la que transcurre la primera juventud al
arrullo de unos polvorientos textos marxistas recitados en un tono generalmente
rencoroso por profesores sin gloria ni imaginación.”(?)
6)
Gómez Buendía Hernando. EDUCACION. AGENDA PARA EL SIGLO XXI.-Editorial Tercer
Mundo. Bogotá.-pág 67.
7) Boaventura de Sousa Santos.
Op.Cit. pág 54
8)Uribe de H. Maria Teresa. NOTAS COLOQUIALES SOBRE ETICA Y POLITICA. En Educación Ética.
Secretaria de Educación de Antioquia.-Colección Educativa. Medellín. 1993.
9)Ibidem. Pág 41.
10)Henao
W. Miriam. POLITICAS PUBLICAS Y UNIVERSIDAD. Ed. Asociación Colombiana de
Universidades. ASCUN. 1999.PÁG 25.
11)
WWW.UPINION. Número 22.Septiembre 2006
12)
Declaración Final. PRIMERA CUMBRE IBEROAMERICANA DE RECTORES DE UNIVERSIDADES
PUBLICAS. Santiago de Chile. 1999.
13)Boaventura
de Sousa Santos. Op.Cit. pág 54
a 113.
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