Una concepción descolonizadora y
anticapitalista desde el mundo previo a la invasión.
Toda intención
libertaria, toda vitalidad que se enfrente al sistema mundo capitalista o al
sistema de dominio que haya tenido lugar en el devenir de la historia humana, ha
tenido uno de sus motores de propulsión en la búsqueda por una vida mejor, en
el que la explotación de la humanidad
por la misma humanidad no sea el modo de vivir de esta especie que cada vez esta
más lejos de sí misma y de la naturaleza de la que hace parte.
La alienación,
ese concepto conocido por todos es esa separación que la humanidad tiene con
el universo madre-padre, el humano
alienado no sabe de qué unidad cósmica hace parte, el alienado se siente cómodo
en un mundo que le invade las entrañas para poco a poco eliminarlo y reemplazarlo
por otro alienado del ejército de reserva de alienados, Marx comprendió a
cabalidad esta noción que filosófica y económicamente nos desvela como nuestro
ser se anida en esta red en la que unos poquísimos viven del trabajo material,
del desgaste vital de la inmensísima mayoría y de la naturaleza.
Ha sido así que
de la parte del mundo que nos vinieron las cadenas del capital , también han
venido posibles formulas para dar al traste con ellas: el marxismo tal como lo conocemos,
con sus diferentes comunismos teóricos pero ninguno práctico, las ideas y
actuares anarquistas, la
socialdemocracia con su intención de “desviolentizar” la lucha de clases en
un sistema estructurado en sangre, los
nihilismos que pretenden liberar a los individuos de una trampa de la que solo
organizados podemos salir , en fin toda corriente con ánimos emancipadores nos
ha nacido de ese pequeño escenario del planeta donde se gestó el yugo , la
nimia, vetusta y decadente Europa, pero los tiempos recientes nos han abierto
una ventana ideológica a la forma en que los humanos comprendían el mundo y así
mismos antes de que los reyes católicos enviaran a
todos sus criminales a morir o a robar algo, en nuestro caso todo, el oro, los dioses, el alma, la tierra.
“VOLVERÉ Y SERÉ MILLONES”.
Un mal día de 1492 arribaron los criminales, nuestros hermanos nos
sabían si admirarse o atemorizarse, hicieron ambas, y empezó un periodo de
humillación que por siglos hizo propiedad de un dios torturado y putrefacto a un pueblo que no sabía de
propiedades. Hicieron lo mismo con nuestros dioses, los torturaron en el cuerpo
del quechua del aymara, el azteca,el maya ,al inca violaron la madre de todos y
lo relación mística con el universo se comenzó
a reemplazar por relaciones entre mercancías.
Pero allí donde
la injusticia del dominador campea también vibra el espíritu emancipador de
quienes amaban el pueblo en el que habían nacido. Una cosmogonía que distaba diametralmente de
la imposición católica quizo retomar su lugar;, es así que Julian Apaza, nombre
de bautizo colonizador se convirtió en Tupac Katari, quien adelantó a mas de
40.000 indígenas hacia la recuperación del poder político y espiritual del Abya
Yala, en 1781 la barbarie del cristianismo europeo descuartizó a Katari, acabo
con su esposa Bartolina Sisa y detuvo la
insurrección indígena. Luego los
señores adinerados hijos de españoles que aquí vivían trajeron ideas de Francia sobre la libertad y
la igualdad y la fraternidad , nos clavaron en ellas como a la cruz, sin
preguntarse por la libertad ,la igualdad
y la fraternidad que ya existían antes de que los tatarabuelos de Bolívar, San
Martín y O’Higgins vinieran a saquear.
Katari ,
Bartolina y miles de nuestros ancestros
lucharon por recuperar la cultura, el pensar, el sentir y el vivir que la espada y la cruz nos había
robado, lucharon por el sumak kawsay lo
que en lengua ancestral quechua podemos
entender como la armonía no explotadora
entre la organización humana y la tierra que habita que no es mas ni menos que
la madre que a todos nos crea.
PachaMama.
La profecía de
Katari esta hoy sucediendo, ahora somos millones los que en la América dolorida
buscamos en la mirada ancestral sobre el mundo salidas emancipatorias que complementen
nuestro accionar transformador, es por eso que la lectura de la cosmovisión
precolombina, de la organización social
de los pueblos originarios , de la rebeldía que nos heredaron se hace
constitutiva hoy del pensamiento revolucionario dándole a los esquemas ideológicos
que tenemos en “uso” un aire nuevo que fractura el racionalismo estricto y le
devuelve a las tendencias emancipatorias esa posibilidad de ver el universo
y a la humanidad como un todo integrado
dialéctico no solo a la manera del socialismo científico sino a la manera de un
humano que mira al cielo, y mira dentro suyo y sus congéneres sabiendo que todo
está vivo y todo debe tender a la vida,
mientras el sistema que vive usa a la muerte de bandera.
“BUEN
VIVIR” es la traducción con la que
contamos hoy del vocablo Sumak Kawsay, y es eso lo que justamente busca el
revolucionario, recuperar la buena vida, pero no esa buena vida relacionada al
consumo, a la propiedad privada y al
ejercicio del poder que aniquila vitalmente al desempoderado. Entonces
para recuperar el sentido de ese buen vivir nos compete realizar una suerte de
arqueología de las palabras para comprender que las expresiones ancestrales
implican una visión enfrentada a la ideología occidental dominante en nuestro
mundo.
Por ejemplo en la
expresión mama está inmersa la idea del universo como un ser vivo que es madre
y padre del pueblo quechua, así existe un parentesco total que complementa a los unos y los otros y que
de no ser valorado de tal manera lleva a situación de riesgo esa totalidad y
con ella el bienestar de todos. La naturaleza no solo tiene vida, es la vida
misma en la que estamos tejidos ineluctablemente , los elementos son dioses que
merecen respeto, la naturaleza es sagrada se toma de ella lo que se necesita
sin abusar de ella, completamente opuesto a la ideología que se adueña del
mundo para devastarlo.
Esta es la
concepción andina ancestral de la vida que ha estado vigente en las comunidades
de los pueblos originarios y que hoy esta
desdoblándose a nuestro mundo occidental impuesto como una posibilidad de
comprender de nuevo el mundo y emanciparnos de la cultura de la alienación.
Es una concepción andina ancestral de la vida
que se ha mantenido vigente en muchas comunidades indígenas hasta la actualidad.
Sumak significa lo ideal, lo hermoso, lo bueno, la realización; y kawsay, es la
vida, experimentada como vida digna armónica
y equilibrada con el universo y el ser , sintetizando el sumak kawsay significa
la plenitud de la vida.
La filosofía andina se sustenta en un principio
de reciprocidad y solidaridad entre los
seres humanos, la acción colectiva como base para el interés comunitario
para lo cual se debe ser fiel a tres “mandamientos” No robar, no mentir y no
ser perezoso; de tal manera la cosmovisión andina nos habla del valor que el
trabajo tiene a la hora de perpetuar la armonía que la humanidad necesita para perpetuarse
felizmente en la tierra.
“Sumak Kamaña”, es decir la vida es colectiva, en el
pensamiento andino la individualidad cartesiana es un contrasentido, un
“no ser” en su relación armónica con la naturaleza.
Los principios ancestrales se resumen en la necesidad de armonía colectiva entre humanos y con su entorno progenitor, sin hegemonía, sin dominadores y dominados con una vida deslindada del consumismo que nos consume, elemento con el que partimos tras la búsqueda de una transformación en la senda de la llamada civilización eurocentrica ; es una alternativa del abya yala en estos momentos de decline del sistema mundo capitalista, donde cada vez mas estamos juntándonos para no solo garantizarnos una optima calidad de vida sino una segunda y profunda independencia y una verdadera libertad, pues tras el sumak kawsay no existe un modelo de desarrollo tipo económico sino la realización del ser humano de manera colectiva sustentada en un radical respeto por la vida en todas sus expresiones.
Lo anterior ha sido comprendido así por gobiernos que en nuestra América han buscado integrar el afán emancipatorio fundamentado en ideas de libertad europeas con la ideología de aquellos que primero fueron despojados de su ser total. Nuestros ancestros que como Tupac Katari Y Bartolina Sisa están aquí hoy sumando los millones que devolveremos al Abya Yala su ser cósmico, libre de propiedad privada , porque como ya sabemos: “ la tierra nos es de nosotros, nosotros somos de la tierra.
¡¡¡¡JALLALLA!!!* LIBREMENTE.
*Jallalla es una palabra quechua-aymara que une los conceptos de esperanza, festejo y bienaventuranza.
Se expresa, en este único término, la idea que nuestros sueños deben siempre ir acompañados del fuerte deseo de su concreción, elevando nuestro pedido a Dios, la Pachamama o el Universo y trabajando intensamente para lograrlo.
Los principios ancestrales se resumen en la necesidad de armonía colectiva entre humanos y con su entorno progenitor, sin hegemonía, sin dominadores y dominados con una vida deslindada del consumismo que nos consume, elemento con el que partimos tras la búsqueda de una transformación en la senda de la llamada civilización eurocentrica ; es una alternativa del abya yala en estos momentos de decline del sistema mundo capitalista, donde cada vez mas estamos juntándonos para no solo garantizarnos una optima calidad de vida sino una segunda y profunda independencia y una verdadera libertad, pues tras el sumak kawsay no existe un modelo de desarrollo tipo económico sino la realización del ser humano de manera colectiva sustentada en un radical respeto por la vida en todas sus expresiones.
Lo anterior ha sido comprendido así por gobiernos que en nuestra América han buscado integrar el afán emancipatorio fundamentado en ideas de libertad europeas con la ideología de aquellos que primero fueron despojados de su ser total. Nuestros ancestros que como Tupac Katari Y Bartolina Sisa están aquí hoy sumando los millones que devolveremos al Abya Yala su ser cósmico, libre de propiedad privada , porque como ya sabemos: “ la tierra nos es de nosotros, nosotros somos de la tierra.
¡¡¡¡JALLALLA!!!* LIBREMENTE.
*Jallalla es una palabra quechua-aymara que une los conceptos de esperanza, festejo y bienaventuranza.
Se expresa, en este único término, la idea que nuestros sueños deben siempre ir acompañados del fuerte deseo de su concreción, elevando nuestro pedido a Dios, la Pachamama o el Universo y trabajando intensamente para lograrlo.

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