Iniciamos un nuevo año lectivo,
los maestros y maestras de Colombia una vez más en las aulas dispuestos a
contribuir al cambio social, al futuro de los niños, al desarrollo del país.
Aspectos que en gran medida los colombianos no
saben u olvidan que es lo que se hace en
la escuela, sin embargo esa tarea cada vez es más dura. Los estudiantes hoy día
en muchos sectores del país, en muchos sectores de las ciudades son cada vez más
difíciles por distintos aspectos, el fenómeno de la droga en las instituciones públicas
y sobre todo en sus alrededores (lugar donde viven los estudiantes) está en
alza. Las bandas de micro tráfico y las bandas criminales se toman los barrios periféricos,
los suburbios y barrios de los más bajos recursos económicos para hacer de las
suyas, precisamente allí donde están la mayoría
de los y niñas a los cuales queremos y
debemos enseñar.
Nuestros jóvenes no solo están
enfrentados diariamente al fenómeno de la violencia o la droga problemas a los
cuales están directa o indirectamente involucrados, a eso le sumamos la falta
de oportunidades, la falta de empleo y
un sistema de salud precario, un salario mínimo de miseria y una canasta
familiar con precios por la nubes, todo estos problemas superan en mucho lo que
la escuela puede ofrecer como solución, en ese sentido el esfuerzo de muchos
maestros y maestras ha sido a pesar de las adversidades el de hacer de la
escuela un lugar con más sentido, por
supuesto esto tiende a que las prácticas educativas cambien y se tornen
innovadoras y en gran medida con sentido político lo que también para los que
no quieren que nada cambie se tornan peligrosas , eso ha afectado a miles de
maestros amenazados o asesinados, en ocasiones por los mismos estudiantes pero
regularmente por quienes están detrás de los oscuros negocios alrededor de los
entornos escolares.
La escuela es constructora de
paz, el lugar donde se busca la emancipación, la única esperanza en muchas zonas del país, y
los maestros y maestras motores que junto a sus estudiantes impulsan ese cambio. Todo esto es solo una parte de lo difícil que
se torna el camino de la enseñanza, a esto le sumamos como siempre las
condiciones laborales de los maestros, en términos económicos la situación no
es muy buena si a esto le agregamos el problema actual de la evaluación que
sigue impidiendo los ascensos y reubicaciones salariales de miles de maestros, problemas sociales por ejemplo muchos de los maestros
colombianos no pueden acceder aún a una vivienda propia pues las cesantías que están
en el FOMAG cada vez más están embolatadas en fondos de inversión privados de allí
que también muchos maestros demoren meses en recibir su pensión, también una
gran población de maestros y maestras presentan serios problemas de salud y los contratos
con los diferentes prestadores de salud al magisterio en el país no contribuyen
en nada. Las políticas públicas del país no aportan tampoco mucho con el
asunto, la tendencia actual es acusar al docente de todos los males de la educación por esa vía asignarle también la responsabilidad de todas
las soluciones, en esa medida es necesario condicionar su práctica pedagógica a
criterios y aspectos que desde los órganos de planeación tecnócratas consideran
debe orientar la educación en Colombia (lo que han venido intentando con
proyectos como el Día E).
Según la ministra Gina Parody la
calidad de la educación es mala por los maestros quienes deben lograr que los
colegios adquieran mayor calidad = mejorar en las pruebas Saber y Pisa, deben lograr
mejor uso de los recursos a pesar de que casi no existan, deben además suplir
la ausencia de tiempo de las familias colombianas en muchos casos la
irresponsabilidad de las mismas, todo eso con unas condiciones cada vez más
adversas.
La jornada única en muchas zonas
del país ha sido una imposición del gobierno nacional, más responsabilidad, más
tiempo de trabajo e igual remuneración a los docentes, en Bogotá este proceso
ya inició y cada día más colegios se adhieren a la lista. FECODE ha dicho, “Jornada
única si Pero no así” (aunque tampoco contribuyen en mucho a que pase algo mejor), no así en la medida que las condiciones de infraestructura, espacios,
tiempos, sueldos etc; no corresponden con lo que se pretende, así nos acusan a
los maestros de torpedear el desarrollo del país.
Esperamos que los acuerdos del
pasado paro del 2015 tras la enorme decepción de las bases del sindicalismo magisterial
por fin se cumplan, está proyectado el ajuste salarial que incluyendo el 1% de negociación
de centrales obreras por productividad y el 2% del paro se sumen al 6.77% que fue el IPC final del
2015 para un total de un 9.77%.
En Bogotá específicamente se nos viene
una época dura, luego de 12 años en los que el magisterio quien fuera apoyo
fundamental de las alcaldías progresistas y de izquierda que gobernarán la
ciudad y con los cuales se pudieron lograr grandes avances sociales en pro de
los estudiantes y maestros, avances que por supuesto se empezaran a frenar, no
se tendrán las mismas contemplaciones que antes, comienza el tiempo de la sanción,
la amenaza, el descuento y la desmovilización de los sectores magisteriales que
enfrentan sin parar las injustas políticas que cada día nos quieren aplicar.
La nueva Secretaria de Educación, María Victoria Angulo, quién es reconocida por sus estrechas
relaciones con el sector privado de la educación, quién ostentó el cargo de
directora de Fomento para la Educación Superior en el MEN y es aún directora de
la Fundación de Empresarios por la
Educación (EXE), ONG que promueve las relaciones entre el sector
privado y el mejoramiento de la calidad del sistema educativo nacional, es la encargada de dirigir el rumbo de educación en Bogotá lo que indica que la defensa y ampliación de la educación publica tendrá serios reversasos.
Con esto pueden ir sacando
conclusiones respecto a temas como concesión y convenios en el distrito capital,
que no es más que un nuevo avance de las políticas privatizadoras de la
educación.
Comienza un nuevo año lectivo y
pese a ello estoy seguro que los maestros y maestras de Colombia con dignidad, esfuerzo,
dedicación, alegría, gran empeño
dedicaremos todo nuestro tiempo y ánimo para llevar r a flote este barco y sacar adelante esta tarea tan importante, tan
ardua pero a las vez tan problemática y difícil como es la labor de Educar.
Un excelente año les desea Maestro Pensante.
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