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lunes, 18 de enero de 2016

2016 UN AÑO DE RETOS PARA EL MAGISTERIO COLOMBIANO

Iniciamos un nuevo año lectivo, los maestros y maestras de Colombia una vez más en las aulas dispuestos a contribuir al cambio social, al futuro de los niños, al desarrollo del país.

Aspectos que en gran medida los colombianos no saben u olvidan  que es lo que se hace en la escuela, sin embargo esa tarea cada vez es más dura. Los estudiantes hoy día en muchos sectores del país, en muchos sectores de las ciudades son cada vez más difíciles por distintos aspectos, el fenómeno de la droga en las instituciones públicas y sobre todo en sus alrededores (lugar donde viven los estudiantes) está en alza. Las bandas de micro tráfico y las bandas criminales se toman los barrios periféricos, los suburbios y barrios de los más bajos recursos económicos para hacer de las suyas,  precisamente allí donde están la mayoría de los  y niñas a los cuales queremos y debemos enseñar.
 
Nuestros jóvenes no solo están enfrentados diariamente al fenómeno de la violencia o la droga problemas a los cuales están directa o indirectamente involucrados, a eso le sumamos la falta de oportunidades, la falta de empleo y  un sistema de salud precario, un salario mínimo de miseria y una canasta familiar con precios por la nubes, todo estos problemas superan en mucho lo que la escuela puede ofrecer como solución, en ese sentido el esfuerzo de muchos maestros y maestras ha sido a pesar de las adversidades el de hacer de la escuela un lugar con más sentido,  por supuesto esto tiende a que las prácticas educativas cambien y se tornen innovadoras y en gran medida con sentido político lo que también para los que no quieren que nada cambie se tornan peligrosas , eso ha afectado a miles de maestros amenazados o asesinados, en ocasiones por los mismos estudiantes pero regularmente por quienes están detrás de los oscuros negocios alrededor de los entornos escolares.

La escuela es constructora de paz, el lugar donde se busca la emancipación,  la única esperanza en muchas zonas del país, y los maestros y maestras motores que junto a sus estudiantes impulsan ese cambio.  Todo esto es solo una parte de lo difícil que se torna el camino de la enseñanza, a esto le sumamos como siempre las condiciones laborales de los maestros, en términos económicos la situación no es muy buena si a esto le agregamos el problema actual de la evaluación que sigue impidiendo los ascensos y reubicaciones salariales de miles de maestros,  problemas sociales por ejemplo muchos de los maestros colombianos no pueden acceder aún a una vivienda propia pues las cesantías que están en el FOMAG cada vez más están embolatadas en fondos de inversión privados de allí que también muchos maestros demoren meses en recibir su pensión, también una gran población de maestros y maestras   presentan serios problemas de salud y los contratos con los diferentes prestadores de salud al magisterio en el país no contribuyen en nada. Las políticas públicas del país no aportan tampoco mucho con el asunto, la tendencia actual es acusar al docente de todos los males de la educación por esa vía  asignarle también la responsabilidad de todas las soluciones, en esa medida es necesario condicionar su práctica pedagógica a criterios y aspectos que desde los órganos de planeación tecnócratas consideran debe orientar la educación en Colombia (lo que han venido intentando con proyectos como el Día E).

Según la ministra Gina Parody la calidad de la educación es mala por los maestros quienes deben lograr que los colegios adquieran mayor calidad = mejorar en las pruebas Saber y Pisa, deben lograr mejor uso de los recursos a pesar de que casi no existan, deben además suplir la ausencia de tiempo de las familias colombianas en muchos casos la irresponsabilidad de las mismas, todo eso con unas condiciones cada vez más adversas. 

La jornada única en muchas zonas del país ha sido una imposición del gobierno nacional, más responsabilidad, más tiempo de trabajo e igual remuneración a los docentes, en Bogotá este proceso ya inició y cada día más colegios se adhieren a la lista. FECODE ha dicho, “Jornada única si Pero no así” (aunque tampoco contribuyen en mucho a que pase algo mejor), no así en la medida que las condiciones de infraestructura, espacios, tiempos, sueldos etc; no corresponden con lo que se pretende, así nos acusan a los maestros de torpedear el desarrollo del país.

Esperamos que los acuerdos del pasado paro del 2015 tras la enorme decepción de las bases del sindicalismo magisterial por fin se cumplan, está proyectado el ajuste salarial que incluyendo el 1% de negociación de centrales obreras por productividad y el 2% del paro  se sumen al 6.77% que fue el IPC final del 2015 para un total de un 9.77%.  

En Bogotá específicamente se nos viene una época dura, luego de 12 años en los que el magisterio quien fuera apoyo fundamental de las alcaldías progresistas y de izquierda que gobernarán la ciudad y con los cuales se pudieron lograr grandes avances sociales en pro de los estudiantes y maestros, avances que por supuesto se empezaran a frenar, no se tendrán las mismas contemplaciones que antes, comienza el tiempo de la sanción, la amenaza, el descuento y la desmovilización de los sectores magisteriales que enfrentan sin parar las injustas políticas que cada día nos quieren aplicar.

La nueva  Secretaria de Educación,  María Victoria Angulo,  quién es reconocida por sus estrechas relaciones con el sector privado de la educación, quién ostentó el cargo de directora de Fomento para la Educación Superior en el MEN y es aún directora de la  Fundación de Empresarios por la Educación (EXE),  ONG  que promueve las relaciones entre el sector privado y el mejoramiento de la calidad del sistema educativo nacional, es la encargada de dirigir el rumbo de educación en Bogotá lo que indica que la defensa y ampliación de la educación publica tendrá serios reversasos. 

Con esto pueden ir sacando conclusiones respecto a temas como concesión y convenios en el distrito capital, que no es más que un nuevo avance de las políticas privatizadoras de la educación.

Comienza un nuevo año lectivo y pese a ello estoy seguro que los maestros y maestras de Colombia con dignidad, esfuerzo, dedicación, alegría,  gran empeño dedicaremos todo nuestro tiempo y ánimo para llevar r a flote este barco y   sacar adelante esta tarea tan importante, tan ardua pero a las vez tan problemática y difícil como es la labor de Educar.


Un excelente año les desea Maestro Pensante.


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