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martes, 12 de abril de 2016

LAS FALACIAS DEL "DÍA E"


Aquí puede descargar este documento. 


Por: Gustavo López


Este documento pretende mostrar a toda la sociedad por qué el “día e” es una COMPLETA MENTIRA. Para ello 
hemos preparado este material en el que les contaremos cuales son las 5 FALACIAS DEL DÍA E.




1. La falacia de que el día “E” propicia o incentiva la calidad Educativa

Éste es uno de los principales argumentos de La Ministra Parody y su equipo, el Gobierno Santos le quiere apostar a la calidad educativa, eso justifica todo (a quien no le gusta la calidad) sin embargo esto es una gran MENTIRA.

El Índice Sintético de Calidad Educativa o ISCE pretende medir aspectos que poco están en concordancia con la realidad de la gran mayoría de las instituciones públicas del país (progreso, desempeño, eficiencia, ambiente escolar) y de quienes la integran o que por lo menos en la práctica y la cotidianidad no interesan más que para las estadísticas.

La calidad educativa es solo un componente que sustenta una política pública educativa construida desde ARRIBA, es decir desde las élites y el poder (Top-Down) por los gobiernos neo-liberales desde una visión economicista, en donde la educación es un servicio.

¿Pero cómo fue que llegamos al ISCE? ¿Alguna vez lo discutimos? ¿Pensamos en otras alternativas? Pues no, nada sucedió porque la política construida desde arriba es para ejecutar no para reflexionar. Si se construyera desde abajo ¿llegaríamos a medir la calidad educativa con el ISCE? Es más, ¿sería de nuestro interés medir la calidad o la educación misma? Por eso no se arriesgan a que el proceso sea así.

Pero, como ya se puso en marcha el plan, se pone a las instituciones educativas del país en el escenario de la competencia (ojo con esta palabra) -nada más cercano al mundo del capital- la competencia permite distinguir entre buenos y malos y justifica la medición la cual, plantean “ellos” desde sus criterios.


El MEN entonces dice quienes merecen un incentivo, muy al estilo de recompensa (clara intención de controlar el comportamiento colectivo) porque saben que el maestro está mal remunerado (cosa que no aceptan), y los estudiantes no tienen como acceder a la educación superior porque la brecha social es cada vez mayor (cosa que tampoco aceptan). Se muestran entonces como benefactores, con políticas “sociales” pensadas supuestamente para el pueblo, pero en la práctica lo que hacen es entregar a los beneficiarios las migajas de los presupuestos, claro está, a través de intermediarios que en la suma de migajas ganan en el juego de la educación como servicio (nos referimos a las U privadas, intermediarios de alimentos, concesiones etc.)

Entonces las IE en cabeza de los rectores del país (no todos- pero si muchos) en esa competencia se lanzan en busca de ser los mejores, ser mejor supuestamente es tener mejores resultados en todas las pruebas SABER, (ahora desde grado 3º para tenerlos bien entrenaditos), lo que apunta a mejorar el ISCE año a año en dos de los componentes que allí ponen como fundamentales, Eficiencia y Desempeño.

Si no sube el ISCE, entonces el colegio está mal y la culpa será de los maestros, no del MEN que ha puesto “todo” para que todo cambie (entre eso el día E), por eso hay que hacer más días E, (este año con los niños y con las familias) por ejemplo para mirar cómo plantear el plan de Mejoramiento mínimo anual o MMA que es lo fundamental de este año 2016. Quién sabe que se inventaran el otro año.

Pero ¿por qué la culpa es de los maestros? Sencillo, porque no han aplicado o creado mejores estrategias para que los resultados de las pruebas suban, es decir no han “entrenado” bien a los estudiantes. Lo que por supuesto es otra MENTIRA DEL DÍA E.

Para resumir: La calidad es planteada entonces como un producto de las instituciones educativas del país que en medio de la competencia se dedican a cumplir con unos indicadores alejados de las realidades concretas de la escuela, para eso las IE entrenan a sus niños en la realización de pruebas estandarizadas para que mejoren sus resultados, dejando de lado el pensamiento crítico, la autonomía y la reflexión, y se dedican a ejecutar una política construida desde arriba, con el fin de encajar en un ranking que otorga estatus y por esa vía, incentivos. Todo para contribuir a que Colombia sea parte de un grupo de élite mundial (OCDE), que la verdad no está muy convencido de que nuestro país pueda ser parte de él y a lo mejor ni quieren que entre. (Los oprimidos queriendo ser opresores).
Y eso es calidad. Todo está en el discurso.

2. La falacia de que el día E es una reflexión del país en el tema de educación.

Que gran MENTIRA, el día E lejos de intentar ser una reflexión interna de nuestra realidad a partir de la cual ayudar a cimentar un proyecto de nación, en donde la participación ciudadana, crítica y reflexiva debería ser el motor principal, lo que hace es implementar una serie de acciones venidas de otras latitudes, de organismos multilaterales, que las imponen como requisito para entrar a esos “clubes”.

Los gobernantes de Colombia, que son bien arribistas y además de “vendidos” dejan de lado el concepto de soberanía del país (nada nuevo), ponen en función entonces todo el aparato estatal para cumplir las condiciones impuestas, por supuesto allí no interesa mucho lo que diga el pueblo, sino cómo hacemos para que todo se acomode a lo que nos piden. La soberanía de un Estado no solo tiene que ver con sus fronteras (en donde también perdemos), tiene que ver con la posibilidad de auto-determinarse, darse su propio camino en todos los aspectos de la cultura, la ciencia, el conocimiento entre otros, por su puesto allí está la educación.
Cuando Colombia acepta todos los condicionamientos de la OCDE y de otros organismos multilaterales como el FMI y el Banco mundial para cumplir con metas económicas deja de lado su soberanía. El día E entonces no es una expresión de la reflexión del país sobre su propio rumbo, sino una acción estratégica para cumplir, obedecer y ejecutar lo que otros nos piden. Por eso es otra gran FALACIA.

3. La falacia, “ser pilo paga” y “ser maestro es una profesión de moda”.

La otra falacia de la que hablaremos tiene que ver con la siguiente: En este modelo esforzarse en medio de la competencia vale la pena y por eso “ser pilo paga”. Lo malo no está en esforzarse, lo malo está hacia donde se orienta el esfuerzo y lo que eso produce.

No importa si los demás se esfuerzan, pero si no alcanzan el número que le sirve al sistema, no sirven. Es decir, el problema deja de ser estructural (un problema del Estado) a ser un problema individual. Por lo tanto usted no puede estudiar por no ser pilo y no ser pilo es no tener el resultado que ellos piden.

Es una manera de reproducir la sociedad de dominantes y dominados. Premiamos a unos para que se acerquen más a un estilo de vida “exitoso”. (Salir adelante, el discurso de la superación personal, la idea de que el sistema educativo de un país es comparable con el rendimiento de una selección de fútbol).

Pero esto es una gran MENTIRA. El problema de la calidad educativa no es un problema de cada estudiante y menos de cada institución. Sin embargo los parámetros impuestos son medidos por los resultados de los estudiantes y los resultados de los estudiantes son el resultado del trabajo de los profesores, que son en última instancia expresión de los resultados de la institución (un círculo vicioso). El problema real radica en esta forma perversa en cómo se endilga la responsabilidad de la calidad educativa a los maestros y a las instituciones educativas y a su vez se diseña el siguiente “traspiés”, con base en las pruebas saber para limitar el acceso a la educación pública.

La calidad educativa del día E, le atañe a las instituciones la resolución de problemas que superan la capacidad, los recursos y el contexto. A su vez las instituciones en cabeza de sus directivas exigen a sus maestros la responsabilidad de mejorar los resultados de sus estudiantes y los maestros se esfuerzan por que esto suceda, pero como esto no es fácil y normalmente no sucede, entonces el problema es el maestro que no quiere trabajar.

La estrategia es entonces estimular: controlar el comportamiento colectivo, para que unos logren lo que otros no en el marco de la competencia (competencia interna). A los mejores maestros (es decir, a los que “entrenan” bien a los niños) se les paga un incentivo porque hacen que el ISCE suba y eso se refleja en que las que los estudiantes “suben su promedio”. El ministerio entonces dice que además los incentivos serán para quienes tengan jornada única (no importa en qué condiciones) entonces se meten en esa “vaca loca” a como dé lugar.

Teniendo en cuenta esto, no es raro que muchas universidades privadas del país estén creando sus licenciaturas (porque “ser maestro está de moda”) y tampoco es raro que aparezcan decretos como el 501 2016 para ajustar lo referente a jornada única y aparezcan en escena decretos como el 490 de 2016 para reglamentar procesos de ingreso y otros aspectos referentes a los concursos y listas de elegibles, y menos raro, que aparezcan decretos que reforman las licenciaturas en Colombia (todo en un mismo paquete). Estas reformas pretenden preparar el camino para que en un futuro muy cercano existan cada vez más profes que ejecuten más y piensen menos, que tengan cada vez menos conciencia de clase y por esa vía, protesten menos.

4. La falacia sobre el “aporte” de la jornada única a la calidad educativa y al bienestar de los estudiantes y la comunidad académica.

En concordancia con la anterior falacia la jornada ÚNICA se plantea como la solución de todos los problemas en la escuela. Los estudiantes no tienen el nivel suficiente para mejorar las pruebas porque estudian muy poco tiempo en la escuela, y los maestros trabajan poco, por eso no merecen un mejor sueldo. Entonces debemos poner a los estudiantes a estudiar más tiempo, ojala preparándolos para las pruebas saber, y los maestros deben tener una jornada más larga porque su trabajo no es suficiente.

Si tenemos jornada única “supuestamente” mejoramos en calidad pero esto normalmente en nuestro país es una GRAN MENTIRA. En muchas instituciones con el ánimo del incentivo y de ejecutar políticas sin reflexionar, se ha implementado la jornada única, pero los estudiantes no caben, los colegios no tienen infraestructura y los maestros en algunos, escasean, o a veces, sobran, según sea el caso (los dos casos son un problema grave).
Si estas condiciones se garantizan, difícilmente se mejora en calidad, y eso que hablamos de la calidad que ellos mismos proponen. No hay siquiera cómo hacer lo que ellos mismos piden (que gran falacia).

Esto nos lleva a nuestra última falacia.

5. La falacia de que la inversión en educación y la financiación ha aumentado.


La inversión en educación no ha aumentado, en lo concreto esto no refleja nada de lo que se promete, se dice que se están construyendo una cantidad instituciones educativas en todo el país, pero esto no es tan así. Lo que sí ha crecido es la cantidad de intermediarios en la educación, uno de esos está íntimamente ligado al día E. ¿Cuánto le cuesta al país el día E? ¿Cómo se podrían aprovechar mejor estos recursos? La plata se está yendo en quienes tienen los contratos de alimentos, (donde hay refrigerios o almuerzos) en los contratos de estudios y planeaciones que no se ejecutan normalmente, y en la burocracia que la calidad educativa exige.


En últimas la financiación y los presupuestos se están quedando en manos de contratistas e intermediarios y a las instituciones llega muy poco. Los presupuestos de los colegios son escasos (solo miremos el caso de nuestros colegios) a duras penas sobrevivimos, imagínense en zonas rurales.



¿Y en estas condiciones pretenden que alcancemos la “meta” de ser para el 2025 “los más educados”? que gran falacia; tan grande como creer el cuento que somos el país más feliz del mundo.




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