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lunes, 25 de agosto de 2014

EDUCAR CON PERTINENCIA E INCORPORAR INNOVACIÓN EN LA EDUCACIÓN



JORGE A. Docente Fosca Cundinamarca
Dentro de las políticas educativas del MEN se enmarca la pertinencia y la calidad de la educación en el desarrollo de competencias básicas, competencias laborales, las tics, el bilingüismo y la creación de contenidos educativos digitales. A través de estas estrategias, en especial  las relacionadas con el ámbito laboral  se busca generar conocimiento e innovación, como fundamento principal del motor de desarrollo del país. Todo ello apunta, según el MEN, a la formación de seres humanos más competitivos que respondan a los retos del  mundo globalizado.

No obstante, el enfoque que presenta el MEN centra el concepto de pertinencia e innovación en el desarrollo de competencias y pone de relieve las referidas al mercado laboral. Así, es posible determinar que su principal propósito es educar para el trabajo mediante programas de articulación de la media con el sector laboral con base en  una formación técnica derivada de convenios interinstitucionales con el
Sena y otras entidades. Por ende, se percibe que prevalece el interés en adiestrar a los grupos estudiantiles en una preparación meramente técnica bajo unas condiciones, circunstancias y recursos que hoy en día aún no están muy claros.

Cabe destacar  que las IED carecen de infraestructura para brindar una educación técnica de calidad. La mayoría de programas de formación técnica quedan inmersos en la teoría y la improvisación porque no se cuenta con los elementos, recurso humano calificado y el capital suficiente para que las y los estudiantes realicen las prácticas correspondientes, donde realmente puedan explorar un aprendizaje significativo. Similarmente  los contenidos del área  técnica están orientados a que él y la estudiante adquieran conocimientos sobre el mundo laboral; pero, no prioriza la importancia de desarrollar simultáneamente en el educando un discurso socio-crítico en torno al mismo.

De ahí se concluye que el objetivo es preparar jóvenes que se sometan fácilmente  a las condiciones indignas e injustas del mercado laboral con una actitud conformista y pasiva. Para tal fin, se han inventado cátedras como la de emprendimiento que solo aviva la ilusión en la juventud de crear empresa totalmente desligada de la realidad y con un panorama como el de Macondo. Así mismo, se genera una conciencia casi maquiavélica consistente en que conseguir un trabajo digno en Colombia es fácil y que con tal que paguen algo, es suficiente para sobrevivir.

Con todo esto es posible determinar que la educación técnica es la panacea del Gobierno Nacional. Sin embargo, olvida que las instituciones como el Sena y los colegios no tienen suficientes recursos para hacer viable y coherente dicha propuesta. Por tal razón, este tipo de articulaciones no se pueden considerar exitosas porque la mediocridad y la precarización pululan. Por tal motivo, la mayoría de egresados salen a enfrentar la cruel realidad sin la debida preparación y muchos de ellos engrosan la lista de desempleados y victimas del subempleo que no es garantía de un trabajo decente.

Por otra parte, la educación técnica descuida notoriamente la formación social y humana  de las y los estudiantes porque aboga por una intención marcada de desarrollar un pensamiento exclusivamente laboral, desvinculado de una formación ciudadana. Aquí prima enseñarle al estudiante contabilidad, economía y gestión empresarial, sin una perspectiva crítica que le permita comprender todos estos espacios y situaciones desde diversas miradas para que luego pueda resignificarlas y transformarlas.  Cabría preguntarnos si en Colombia sólo es posible una educación técnica o tecnológica?

Otro aspecto esencial es la incorporación y uso de las TIC  en la escuela. La mayoría de equipos que hay en las Instituciones rurales  están obsoletos y presentan fallas. Igualmente la cantidad de computadores es escasa  frente al número de estudiantes. Es poco significativo brindar una clase de informática de calidad con 5 equipos para un grupo de 25 a 30 estudiantes. Adicionalmente, la conectividad de la cual tanto se ufana el MEN es deficiente y aún así habla de la importancia de trabajar con contenidos educativos digitales. Infortunadamente es una política que aún está incipiente y que requiere de una mayor inversión con el fin que realmente las TIC tengan sentido y significado en el entorno escolar.

Fosca, Cundinamarca.Municipio del Sur-oriente de Cundinamarca.
Todo lo anterior lleva a pensar que es necesaria la gestación de una propuesta concreta de pertinencia y calidad en la educación colombiana que integre los pilares que tiene el MEN; pero, que paralelamente estén sustentados ampliamente en una estrategia de sostenibilidad y financiamiento total y permanente. Así mismo, que se integre masivamente la formación ciudadana, humana y social  de tal manera que las y los estudiantes asuman posturas crítico-sociales frente a las situaciones y fenómenos que los rodean; en aras de empezar a propiciar desde su pensamiento y acciones procesos de transformación, como por ejemplo, las condiciones denigrantes del mercado laboral actual donde seguramente van a llegar.

Es de resaltar que esta tarea es misión de las y los docentes como intelectuales transformativos[1] en el sentido de propiciar este tipo de formación  en niños, niñas y jóvenes. Por parte del MEN no podemos esperar un marcado acento al respecto. Es necesario vincular en nuestra práctica pedagógica estos componentes vitales para que nuestros estudiantes evolucionen en la escuela con un pensamiento abierto, crítico y transformador donde se les enseñe que en la vida no solo se debe “trabajar, trabajar y trabajar” sino en un  sentido mas inteligente inculcarles que se debe “pensar, trabajar y transformar”. 

A la luz de esta perspectiva educar con pertinencia e innovación en la escuela exige en primer lugar que el profesorado asuma su papel real de intelectuales transformativos. Es decir, que implementen prácticas pedagógicas que conviertan el aula en un escenario de desarrollo de pensamiento crítico, de exploración de ideas, de debate, de locuras y de creación. Así, el y la docente comprenden que su actuación y mediación en el aula genera cambios en las y los estudiantes que posteriormente ellos y ellas los van a reflejar en su contexto y cotidianidad. De esta forma se preparan para que no repitan, ni reproduzcan la historia; sino para que aprendan de ella y puedan transformarla.

Educar con pertinencia e innovación supone también el nacimiento de una propuesta de educación que surja de la iniciativa del magisterio, la comunidad y los mismos estudiantes, hecha por colombianos y para colombianos. Significa concebir mediante la dialéctica que clase de formación queremos brindar a nuestros niños, niñas y jóvenes para construir un país mejor y con mejores condiciones de vida. Como se ha visto todas estas políticas educativas provienen del Gobierno Nacional en convenio con organismos internacionales  y nunca han salido de quienes realmente están involucrados en el proceso.

Educar con pertinencia e innovación incluye preparar a nuestra infancia y adolescencia para la vida y el trabajo con una perspectiva crítica, social y creativa. Para ello debemos adecuar nuestras estrategias y aterrizar una verdadera propuesta curricular significativa donde no se maximicen las Matemáticas, el Lenguaje y las competencias laborales en detrimento de las demás áreas del conocimiento. Requerimos que nuestros estudiantes y docentes despierten de la pasividad y asuman roles más dinámicos y cuestionadores para que desde su voz y práctica contribuyan a construir visiones diferentes sobre el mundo y el sistema existente.

Finalmente, proponemos que para Educar con pertinencia e innovación es necesario desarrollar una verdadera revolución educativa que surja del pensamiento y la acción colectiva de la comunidad de docentes, estudiantes, madres y padres de familia para exigir al gobierno y las autoridades regionales una educación de calidad, sostenible, viable y pensada en y para el país que realmente contribuya a la disminución de la injusticia social, la pobreza, la violencia, la desigualdad y actúe favorablemente en la dignificación de la calidad de vida de las personas.   



[1] Henry Giroux. Los profesores como intelectuales transformativos.

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