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| Gustavo López |
Como es bien
sabido por todos, por estos días el panorama político electoral está en pleno
furor a propósito de las próximas jornadas electorales, la del 09 de marzo que contempla la elección del congreso
de la república y la del 25 de mayo que permitirá elegir presidente de la
república.
Alrededor de
esas justas electorales se comienzan a mover una serie de intereses
personales que se mezclan con intereses de los colectivos, organizaciones,
agremiaciones sindicales que trabajan día a día por distintos temas. En
uno de esos sectores donde se refleja dicho cruce de intereses es el
sindicato magisterial reunido localmente en Bogotá por la ADE y
nacionalmente en la FECODE.
La FECODE y
los demás sindicatos nacionales de otros gremios, son parte a su vez de las
distintas centrales obreras del país que aglutinan a estas organizaciones, de
ella por supuesto, es parte la FECODE que es parte integrante y muy importante
de la CUT, Central Unitaria de Trabajadores de Colombia, que es considerada la
central obrera más fuerte del país. Esta central ha tenido en
varias ocasiones como sus máximos dirigentes a los miembros directivos de
la FECODE, por ejemplo en la conformación actual el señor Senén Niño anterior
presidente de la FECODE es el actual primer vicepresidente de la CUT.
Hasta allí puede
que no exista nada malo desde un punto de vista de la organización, la cual es
completamente necesaria para poder ejercer resistencia a un modelo económico y
político como el que vive Colombia.
El primero de los
aspectos que se critica es la poca o escasa rotación de las fuerzas políticas
al interior del sindicato Nacional en el caso de la FECODE (lo que pasa
obviamente en lo local también en la ADE), lo que se expresa también en la
conformación de la CUT.
Cuando me refiero
a rotación, hago alusión a que las personas que resultan como miembros
de las directivas tanto de FECODE como de la CUT son normalmente las
mimas personas, pues normalmente ocupan los distintos escaños en cada
junta directiva de manera rotativa, es decir, que quien en una ocasión fue
miembro de la junta siendo presidente, el siguiente periodo repite pero
siendo tesorero, solo para poner un ejemplo.
Cualquiera me
podría criticar este primer argumento con la idea de que es necesario que
existan personas con experiencia en esos cargos y que tengan capacidad de
convocar y movilizar. En eso puede existir mucho de razón, pero el
problema del asunto, se resume en la legitimidad que estos dirigentes tienen
para las bases. Obviamente estos directivos ocupan sus puestos por
haber pasado por un proceso que supuestamente es democrático, pero que en
realidad nos remite al segundo aspecto que quisiera tocar, que es precisamente,
que los mecanismos supuestamente “democráticos” estipulados para la
conformación de los cargos, están diseñados para que precisamente
no exista mucha rotación y configuradas para que dichas personas se mantengan
en esos lugares.
Esto desde mi
punto de vista, resulta ser contradictorio con lo que se promulga como justo en
los discursos de los propios dirigentes, primero porque muy a pesar de que la
mayoría son detractores, críticos
acérrimos de la reelección presidencial
por ejemplo, y la ven como un adefesio de la democracia colombiana, no la
critican al interior de la ADE, la FECODE o la CUT, pues al no existir
restricción de periodos para poder presentarse como candidato y ejercer
uno de estos cargos, menos para ocupar
más de un cargo simultaneo en otra organización, permite que las personas
que están y han estado en esas posiciones se mantengan; ya no necesariamente porque representen el
espíritu de lucha y representen los intereses de los miles de afiliados. Así
mismo el mecanismo "democrático" permite a su vez que las
personas, grupos, combos, etc.; que
por algún esfuerzo distinto, pueden ingresar a esos cargos no se
mantengan por mucho tiempo para así poder restablecer a otro que ya estaba.
Hasta aquí espero
no esté siendo muy enredado, para ello
intentare aclarar el asunto con un ejemplo que tal vez raye en la exageración
pero que tal vez ilustre lo que por lo menos superficialmente podemos observar
los que nos interesamos en estos temas:
Supongamos que un
candidato que representa a un equipo de trabajo local en Bogotá, logra
poner dos directivos en el sindicato local la ADE en este caso, esto puede
significar que sea presidente de este sindicato distrital. Supongamos también
que ya siendo presidente de la ADE se presenta a las elecciones para la junta
directiva de la FECODE y logra su escaño ocupando alguno de los cargos ya
contemplados por esta organización, con la confianza de la FECODE ya como
miembro de la junta nacional, opta por ser el miembro de la junta nacional
del CUT y también lo logra.
Estamos entonces
hablando que una misma persona ocupa simultáneamente tres cargos.
Como Presidente de
la ADE, 2. Como Miembro de la junta directiva nacional de la FECODE con
algún cargo especifico en ella y 3. Como miembro de la junta directiva
nacional de la CUT. A mi modo de ver, esto evidentemente es una
cooptación de las distintas esferas de la organización gremial y sindical que
desde mi humilde opinión, resulta en
limitar las opciones de participación de las bases, ¿por qué?, porque así tengamos la oportunidad
de participar en unas elecciones competir contra todo un entramado ya
consolidado y una maquinaria que se extiende en muchas direcciones, que vas
desde lo local, regional a lo nacional pasando por el reconocimiento que por
haber estado en esos espacios una persona puede tener y ligado a la relación
que esto implica con algunos partidos políticas y gobiernos locales,
regionales; resulta sumamente complicado
que nuevas opciones y nuevas personas lleguen a esas instancias.
Aclaro que esto sucede también en niveles intermedios, esto incluye los
distintos cargos en las cooperativas financieras de los trabajadores, que
se han convertido en fortín político y de financiación de las campañas.
Siguiendo con el
ejemplo, supongamos también, que este candidato obteniendo tanta fuerza,
por ocupar dichos puestos, en el próximo periodo de elecciones de cualquiera de estas organizaciones, decide postularse, al no tener restricción no
es raro que logre de nuevo su cometido debido a que ya tiene todo un andamiaje
montado. Simultáneo a esto puede que suceda con los demás miembros de las
juntas.
La reelección
se convierte así, en un elemento vital
para perpetuar posturas, personas, grupos, visiones de lo que es la
organización sindical en Colombia y la renovación se limita a cual es el elegido
del dirigente que desea tomarse un descanso.
Supongamos que el
periodo de esta persona, siendo directivo sindical y gremial coincide con las
justas electorales por congreso por ejemplo como lo es el 2014, decide también
lanzarse como candidato para estas corporaciones. (Senén Niño (vicepresidente
de la CUT nacional), Tarsicio Mora actual Secretario de Cultura, Recreación y
Deportes de FECODE, entre otros muchos)
Podría uno pensar
que no está mal, que se necesita fuerza electoral y que además es necesario que
el sector sindical y social tenga representantes en las instancias decisivas
del país como el congreso. La pregunta que surge es ¿debe acaso ser el mismo o
los mismos personajes?, ¿si esa es la intención real, no es mejor abstenerse de
utilizar a su favor personal, toda la
plataforma sindical para ese cometido? ¿no será que por estar bajo lógica
de multifunciones termine este personaje sin responder correctamente por
ninguno de sus cargos ni ninguna de sus funciones como hasta ahora múltiples
casos lo hacen evidente?
Ese es el fondo espinoso del asunto a propósito de la legitimidad, que como les
recuerdo, no es lo mismo que legalidad, pues gran parte de estos
directivos hoy son legalmente directivos, pero legítimamente no representan en
casi nada a las distintas bases, primero porque las funciones para las que fueron
elegidos no las cumplen porque al tener multifunciones no se responsabilizan en
serio por nada, porque la confianza de sus electores es burlada con las
distintas malas actuaciones que normalmente han tomado frente a las
problemáticas de los y las trabajadoras frente a las reales exigencias de las
bases, actuaciones y decisiones que no se corresponden con lo que en sus
discursos y sus plataformas políticas promueven, pues el actuar en la práctica
del dirigente resulta normalmente en contra de los propios intereses de los
trabajadores.
Ese es un
gran problema, pues el cinismo de muchos dirigentes y de todo su
entramado grupal, colectivo, y demás ligados a partidos políticos
directamente, es que, aun
sin cumplir con las expectativas, con los mínimos, con lo necesario , aun
actuando en contravía de la gran mayoría de sus afiliados, pretendan además
representarnos en un congreso, eso es demasiado absurdo, y que en búsqueda de ese objetivo se
aprovechen de las mismas organizaciones sociales, sindicales, de las mismas bases sociales para poner
intereses personales por encima de los intereses colectivos de los
trabajadores.
Caso diferente
seria si lo que estos dirigentes hayan trabajado se correspondiera con lo que
las bases exigen, que sus resultados fueran alentadores, que las
exigencias se pelearan hasta el fin y que las condiciones de los trabajadores
se transformaran en la realidad, entonces así, esas pretensiones políticas
serian legítimas y sus aspiraciones si podrían tener nuestro apoyo total, pero
la realidad es que no lo han hecho, todo lo contrario han facilitado en muchas
ocasiones junto con el gobierno que nuestras condiciones lejos de mejorar
empeoren . Muestra de esto esta las negociaciones del salario mínimo, las
negociaciones del salario de los empleados oficiales, para el caso de la FECODE
las nefastas negociaciones de los pliegos de peticiones de los maestros que
resultaron en una decepción casi generalizada de la base, sin olvidar la negociación
del estatuto docente único que ha estado en misterio con el gobierno nacional,
propuesta con la cual muchos docentes del país no están de acuerdo.
Por eso tampoco es
raro que por estas fechas nos convoquen a movilizarnos, en este caso como
maestros inconformes por los salarios, por la salud, y por todas las
problemáticas que tenemos hace tiempo y por las cuales no han trabajado en
serio, y aun así sacan pecho por lo escaso que se logra, todo esto me hace
reflexionar de nuevo y preguntarme ¿será que nos convocan a movilizarnos
reflexivamente, y de verdad a trabajar por unos objetivos claros? o más bien ¿será
que resultamos siendo parte de una estrategia electorera en una o varias
jornadas que resultan más viable para adelantar cuanta campaña política a
congreso o a otra instancia exista?
Sinceramente me
inclino a pensar que la segunda opción es más evidente, así lo demostró la última
movilización de la ADE y FECODE en Bogotá, se pudo apreciar mucho cacique
buscando votos y pocos hechos concretos que los respaldaran, esto para los miembros de la base que somos quienes
mantienen sus puestos termina además en ser un insulto que debe transformarse
pronto.
El asunto está en
que no hay lio en tener pretensiones políticas legítimas, y pretender acceder a
los escaños del congreso, mucho menos en hacer parte de una organización sindical,
social o gremial, el asunto está en que deben existir mecanismos democráticos claros,
serios y concretos que estimulen la participación política de las bases, que
posibiliten rotación en las instancias ejecutivas y de decisión al interior de las organizaciones, el asunto
pasa por que se elimine la práctica de aprovecharse del espacio y organización
sindical cínicamente para poner intereses personales por encima de los
colectivos, también el asunto es que no
se puede propiciar que los dirigentes después de llevar años y años en estos
puestos no den resultados, no admitan sus responsabilidades y sigan actuando en
contra vía a lo que la base espera, necesita
y exige . el asunto está en que hagamos una renovación de nuestro sindicato, porque
el problema no es la existencia del mismo, el asunto está en poder repensarnos,
reestructurarnos y hacer una revisión ética de nuestro actuar como colectivo
social y eso no pasara si se siguen perpetuando las mismas prácticas.
Gustavo López
Maestro pensante

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