martes, 18 de febrero de 2014

On 4:46:00 p.m. by Gustavo López in , , , , ,    No comments


Gustavo López

Como es bien sabido por todos, por estos días el panorama político electoral está en pleno furor a propósito de las próximas jornadas electorales, la del 09 de  marzo que contempla la elección del congreso de la república y la del 25 de mayo que permitirá elegir presidente de la república. 

Alrededor de esas  justas electorales se comienzan a mover una serie de intereses personales que se mezclan con intereses de los colectivos, organizaciones, agremiaciones sindicales que trabajan día a día por distintos temas.  En uno de esos sectores donde se refleja dicho cruce de intereses  es el sindicato magisterial reunido localmente en Bogotá por la ADE y  nacionalmente en la FECODE.


 La FECODE y los demás sindicatos nacionales de otros gremios, son parte a su vez de las distintas centrales obreras del país que aglutinan a estas organizaciones, de ella por supuesto, es parte la FECODE que es parte integrante y muy importante de la CUT, Central Unitaria de Trabajadores de Colombia, que es considerada la central obrera más fuerte del país.  Esta central  ha tenido en varias ocasiones como sus máximos dirigentes a los miembros directivos de la FECODE, por ejemplo en la conformación actual el señor Senén Niño anterior presidente de la FECODE es el actual primer vicepresidente de la CUT.

Hasta allí puede que no exista nada malo desde un punto de vista de la organización, la cual es completamente necesaria para poder ejercer resistencia a un modelo económico y político como el que vive Colombia.  
El problema que existe, el cual,   es el que precisamente me interesa tratar, radica  en algunos aspectos con los cuales no  estamos de acuerdo muchas personas miembros de estas organizaciones,  por lo menos así pensamos  varios miembros de la base sindical, seguramente muchos directivos locales,  regionales y   algunos pocos nacionales. Aspectos que son problemáticos por su forma, su proceder y sobre todo por  los  intereses a los que obedece. 
El primero de los aspectos que se critica es la poca o escasa rotación de las fuerzas políticas al interior del sindicato Nacional en el caso de la FECODE (lo que pasa obviamente en lo local también en la ADE), lo que se expresa también en la conformación de la CUT.
Cuando me refiero a rotación,   hago alusión a que las personas que resultan como miembros de las directivas tanto de FECODE como de la CUT  son normalmente las mimas personas, pues normalmente ocupan  los distintos escaños en cada junta directiva de manera rotativa, es decir, que quien en una ocasión fue miembro  de la junta siendo presidente, el siguiente periodo repite pero siendo tesorero, solo para poner un ejemplo.
Cualquiera me podría criticar este primer argumento con la idea de que es necesario que existan personas con experiencia en esos cargos  y que tengan capacidad de convocar y movilizar. En eso puede existir mucho de razón,   pero el problema del asunto, se resume en la legitimidad que estos dirigentes tienen para las bases.  Obviamente estos directivos ocupan sus puestos  por haber pasado por un proceso que supuestamente es democrático,  pero que en realidad nos remite al segundo aspecto que quisiera tocar, que es precisamente, que los mecanismos  supuestamente “democráticos” estipulados para la conformación de los cargos,   están diseñados para que precisamente no exista mucha rotación y configuradas para que dichas personas se mantengan en esos lugares. 
Esto desde mi punto de vista, resulta ser contradictorio con lo que se promulga como justo en los discursos de los propios dirigentes, primero porque muy a pesar de que la mayoría son detractores,  críticos acérrimos  de la reelección presidencial por ejemplo, y la ven como un adefesio de la democracia colombiana, no la critican al interior de la ADE, la FECODE o la CUT, pues al no existir restricción de periodos para  poder presentarse como candidato y ejercer uno de estos cargos,  menos para ocupar más de un cargo simultaneo en otra organización,  permite que las personas que están y han estado en esas posiciones  se mantengan;  ya no necesariamente porque representen el espíritu de lucha y representen los intereses de los miles de afiliados. Así mismo el mecanismo "democrático" permite a su vez  que las personas, grupos, combos,  etc.;   que por algún esfuerzo distinto,  pueden ingresar a esos cargos no se mantengan por mucho tiempo para así poder restablecer a otro que ya estaba.
Hasta aquí espero no esté  siendo muy enredado, para ello intentare aclarar el asunto con un ejemplo que tal vez raye en la exageración pero que tal vez ilustre lo que por lo menos superficialmente podemos observar los que nos interesamos en estos temas:
Supongamos que un candidato que representa a un  equipo de trabajo local en Bogotá, logra poner dos directivos en el sindicato local la ADE en este caso, esto puede significar que sea presidente de este sindicato distrital. Supongamos también que ya siendo presidente de la ADE se presenta a las elecciones para la junta directiva de la FECODE y logra su escaño ocupando alguno de los cargos ya contemplados por esta organización, con la confianza de la FECODE ya como miembro de la junta nacional, opta por ser el miembro de la junta nacional del  CUT y también lo logra.
Estamos entonces hablando que una misma persona ocupa simultáneamente tres cargos.
Como Presidente de la ADE, 2. Como Miembro de la junta directiva  nacional de la FECODE con algún cargo especifico en ella  y 3. Como miembro de la junta directiva nacional de la CUT. A mi modo de ver, esto evidentemente es  una cooptación de las distintas esferas de la organización gremial y sindical que desde mi humilde opinión,  resulta en limitar las opciones de participación de las bases,  ¿por qué?, porque así tengamos la oportunidad de participar en unas elecciones competir contra todo un entramado ya consolidado y una maquinaria que se extiende en muchas direcciones, que vas desde lo local, regional a lo nacional pasando por el reconocimiento que por haber estado en esos espacios una persona puede tener y ligado a la relación que esto implica con algunos partidos políticas y gobiernos locales, regionales;  resulta sumamente complicado que nuevas opciones y nuevas personas lleguen a esas instancias.   Aclaro que esto sucede también en niveles intermedios, esto incluye los distintos cargos en las cooperativas financieras  de los trabajadores, que se han convertido en fortín político y de financiación de las campañas.
Siguiendo con el ejemplo,  supongamos también, que este candidato obteniendo tanta fuerza, por ocupar dichos puestos,  en el próximo periodo de elecciones  de cualquiera de estas organizaciones,  decide postularse, al no tener restricción no es raro que logre de nuevo su cometido debido a que ya tiene todo un andamiaje montado. Simultáneo a esto puede que suceda con los demás miembros de las juntas.
 
La reelección se convierte así,  en un elemento vital para perpetuar posturas, personas, grupos, visiones de lo que es la organización sindical en Colombia y la renovación se limita a cual es el elegido del dirigente que desea tomarse un descanso.
Supongamos que el periodo de esta persona, siendo directivo sindical y gremial coincide con las justas electorales por congreso por ejemplo como lo es el 2014, decide también lanzarse como candidato para estas corporaciones. (Senén Niño (vicepresidente de la CUT nacional), Tarsicio Mora actual Secretario de Cultura, Recreación y Deportes de FECODE, entre otros muchos)
Podría uno pensar que no está mal, que se necesita fuerza electoral y que además es necesario que el sector sindical y social tenga representantes en las instancias decisivas del país como el congreso. La pregunta que surge es ¿debe acaso ser el mismo o los mismos personajes?, ¿si esa es la intención real, no es mejor abstenerse de utilizar a su favor personal,  toda la plataforma sindical para ese cometido? ¿no será que por estar  bajo lógica de multifunciones termine este personaje sin  responder correctamente por ninguno de sus cargos ni ninguna de sus funciones como hasta ahora múltiples casos lo hacen evidente? 
Ese es el fondo espinoso del asunto a propósito de la legitimidad, que como les recuerdo,  no es lo mismo que legalidad, pues gran parte de estos directivos hoy son legalmente directivos, pero legítimamente no representan en casi nada a las distintas bases, primero porque las funciones para las que fueron elegidos no las cumplen porque al tener multifunciones no se responsabilizan en serio  por nada, porque la confianza de sus electores es burlada con las distintas malas actuaciones que normalmente han tomado frente a las problemáticas de los y las trabajadoras frente a las reales exigencias de las bases, actuaciones y decisiones que no se corresponden con lo que en sus discursos y sus plataformas políticas promueven, pues el actuar en la práctica del dirigente resulta normalmente en contra de los propios intereses de los trabajadores.
 Ese es un gran problema, pues el cinismo de muchos dirigentes y  de todo su entramado grupal, colectivo, y demás ligados  a partidos políticos directamente,  es que,  aun sin cumplir con las expectativas, con los mínimos, con lo necesario , aun  actuando en contravía de la gran mayoría de sus afiliados, pretendan además representarnos en un congreso, eso es demasiado absurdo,  y que en búsqueda de ese objetivo se aprovechen de las mismas organizaciones sociales, sindicales,  de las mismas bases sociales para poner  intereses personales por encima de los  intereses colectivos de los trabajadores.
Caso diferente seria si lo que estos dirigentes hayan trabajado se correspondiera con lo que las bases exigen, que sus resultados fueran  alentadores, que las exigencias se pelearan hasta el fin y que las condiciones de los trabajadores se transformaran en la realidad, entonces así, esas pretensiones políticas serian legítimas y sus aspiraciones si podrían tener nuestro apoyo total, pero la realidad es que no lo han hecho, todo lo contrario han facilitado en muchas ocasiones junto con el gobierno que nuestras condiciones lejos de mejorar empeoren . Muestra de esto esta las negociaciones del salario mínimo, las negociaciones del salario de los empleados oficiales, para el caso de la FECODE las nefastas negociaciones de los pliegos de peticiones de los maestros que resultaron en una decepción casi generalizada de la base, sin olvidar la negociación del estatuto docente único que ha estado en misterio con el gobierno nacional, propuesta con la cual muchos docentes del país no están de acuerdo. 
Por eso tampoco es raro que por estas fechas nos convoquen a movilizarnos, en este caso como maestros inconformes por los salarios, por la salud, y por todas las problemáticas que tenemos hace tiempo y por las cuales no han trabajado en serio, y aun así sacan pecho por lo escaso que se logra, todo esto me hace reflexionar de nuevo y preguntarme ¿será que nos convocan a movilizarnos reflexivamente, y de verdad a trabajar por unos objetivos claros? o más bien ¿será que resultamos siendo parte de una estrategia electorera  en una o varias jornadas que resultan más  viable para adelantar cuanta campaña política a congreso o a otra instancia exista?
Sinceramente me inclino a pensar que la segunda opción es más evidente, así lo demostró la última movilización de la ADE y FECODE en Bogotá, se pudo apreciar mucho cacique buscando votos y pocos hechos concretos que los respaldaran,  esto  para los miembros de la base que somos quienes mantienen sus puestos termina además en ser un insulto que debe transformarse pronto.

El asunto está en que no hay lio en tener pretensiones políticas legítimas, y pretender acceder a los escaños del congreso, mucho menos en hacer parte de una organización sindical, social o gremial, el asunto está en que deben existir mecanismos democráticos claros, serios y concretos que estimulen la participación política de las bases, que posibiliten rotación en las instancias ejecutivas y de decisión  al interior de las organizaciones, el asunto pasa por que se elimine la práctica de  aprovecharse del espacio y organización sindical cínicamente para poner intereses personales por encima de los colectivos, también el asunto  es que no se puede propiciar que los dirigentes después de llevar años y años en estos puestos no den resultados, no admitan sus responsabilidades y sigan actuando en contra vía  a lo que la base espera, necesita y exige . el asunto está en que hagamos una renovación de nuestro sindicato, porque el problema no es la existencia del mismo, el asunto está en poder repensarnos, reestructurarnos y hacer una revisión ética de nuestro actuar como colectivo social y eso no pasara si se siguen perpetuando las mismas prácticas.

Gustavo López
Maestro pensante

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