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jueves, 28 de agosto de 2014

On 10:08:00 a.m. by Gustavo López in , , , ,    1 comment


Por: Jorge Arturo Parrado Guevara. 
Docente.

La  educación política en la escuela es el proceso formativo de seres humanos pensantes, críticos y propositivos. Esto significa abordar la realidad social y económica desde una mirada integral a través de diversos discursos, espacios y momentos de la clase donde niños, niñas y adolescentes empiecen a desarrollar conciencia y sensibilidad frente a estos temas que afectan considerablemente la calidad de vida de las distintas comunidades. De esta manera, la escuela cumple un papel fundamental en despertar el pensamiento y contribuir desde esta perspectiva en la NO reproducción de la historia, sino en su transformación.
 
Sin embargo, la escuela olvida su función social. Al parecer la realidad existente no hace parte del currículo institucional. Surgen coyunturas  que se enmarcan dentro de la desigualdad, la injusticia, la pobreza y la violación permanente de los Derechos Humanos y la escuela no se inmuta. Asume un papel indiferente y alejado ante estas problemáticas. Así, las y los estudiantes crecen en un mundo  fantástico y muy probablemente continuarán reproduciendo la historia y tolerando pasivamente situaciones que vulneran su dignidad.

miércoles, 9 de abril de 2014

On 2:53:00 p.m. by Gustavo López in , , , , , ,    No comments


William Pulido
 Es innegable que la educación, desde mi punto de vista mal llamada “clásica”, es lineal y autoritaria, pues da al profesor la figura del “guardián” del conocimiento, el “protector” del saber, el todo poderoso del salón; individuo que bendice o castiga al estudiante, el cual espera impaciente y temeroso el veredicto final del maestro, pasó o no pasó, sabe o no sabe. Quizás este tipo de roles o de prácticas educativas estén por acabarse en los años venideros, pero aun persisten en el interior de la escuela. Para ejemplificar lo anteriormente dicho, expondré una pequeña anécdota profesional. No hace mucho una estudiante se me acercó y me dijo, con una voz firme, séria e inquisitiva: