Por: Jorge Arturo Parrado Guevara.
Docente.
La educación política en la escuela es el
proceso formativo de seres humanos pensantes, críticos y propositivos. Esto
significa abordar la realidad social y económica desde una mirada integral a
través de diversos discursos, espacios y momentos de la clase donde niños,
niñas y adolescentes empiecen a desarrollar conciencia y sensibilidad frente a
estos temas que afectan considerablemente la calidad de vida de las distintas
comunidades. De esta manera, la escuela cumple un papel fundamental en
despertar el pensamiento y contribuir desde esta perspectiva en la NO
reproducción de la historia, sino en su transformación.
Sin embargo, la escuela
olvida su función social. Al parecer la realidad existente no hace parte del
currículo institucional. Surgen coyunturas que se enmarcan dentro de la desigualdad, la
injusticia, la pobreza y la violación permanente de los Derechos Humanos y la
escuela no se inmuta. Asume un papel indiferente y alejado ante estas
problemáticas. Así, las y los estudiantes crecen en un mundo fantástico y muy probablemente continuarán
reproduciendo la historia y tolerando pasivamente situaciones que vulneran su
dignidad.


