martes, 29 de abril de 2025



LA NORMATIVIDAD EDUCATIVA EN COLOMBIA: UN MARCO OBSOLETO FRENTE A LA REALIDAD DEMOGRÁFICA

Por: Gustavo López, @maestropensante, @elprofegus

Activista Sindical, Colectivo La Roja

En mi trayectoria de más de 16 años como educador y observador crítico del sistema educativo colombiano, he sido testigo de cómo la rigidez normativa se ha convertido en un obstáculo para la adaptación a nuevas realidades. La disminución de la población estudiantil en Bogotá no es una tendencia pasajera, sino una realidad demográfica que exige replantear urgentemente los decretos 1850 de 2002, 1860 de 1994 y 3020 de 2002, así como la implementación de la Jornada Única establecida mediante el Decreto 501 de 2016.

Un marco legal anclado en otra época

Los parámetros establecidos en el Decreto 3020 de 2002 (Ministerio de Educación Nacional, 2002) que fijan la relación alumno-docente en 32 estudiantes para zonas urbanas corresponden a una época de expansión demográfica que ya no existe. Esta fórmula matemática, aplicada con rigidez, está provocando una contradicción absurda: aulas vacías o con pocos estudiantes y docentes despedidos, o aulas muy llenas por fusiones de cursos que ocasionan entrega de docentes, mientras proclamamos buscar una educación de calidad.

Por otra parte, el Decreto 449 de 2006, que es el Plan Maestro de Equipamientos Educativos de Bogotá, que adopta en gran medida la norma Técnica NTC 4595, define relaciones técnicas, entre otros, de los espacios escolares. Allí las aulas quedan definidas (implícitamente) con un mínimo de estudiantes que estaría enmarcado por el decreto 3020, o si el área es menor, incluso podría ser por debajo de ese parámetro, y al mismo tiempo pone un máximo en 40 estudiantes, independientemente del tamaño del espacio o del área. Sin embargo, en Bogotá esto se aplica como se considera de acuerdo a algunos lugares, porque esa relación en algunos colegios se omite por lo alto, es decir, se atiende a más de 40 estudiantes por curso; en algunos casos la norma “se omite” o “no importa”, mientras que en otros lugares se atiende en áreas muy grandes a menos de 32 estudiantes. Eso implica que, mientras en un lugar sobran estudiantes por área o espacio, pues no caben, no tienen suficiente mobiliario o están hacinados, en la práctica esos estudiantes “garantizan” el parámetro de docentes, aunque esto implique sostener su espacio laboral a costa de tener cursos muy grandes, lo que a su vez impacta la salud física y emocional de los maestros y maestras. Al mismo tiempo, en otros colegios "sobran" profesores por parámetro, mientras que al mismo tiempo sobra espacio para estudiantes por áreas o espacio.

La disminución del parámetro del 3020 definitivamente armonizaría estas dos situaciones, pues permitiría un equilibrio sano. Es decir, cursos con menos niños en espacios acordes a la cantidad de estudiantes, sin necesidad de cerrar o fusionar cursos (que origina cursos enormes) y sin necesidad de entregar o despedir maestros y maestras.

¿Acaso no es evidente que grupos más pequeños permiten una atención más personalizada? La investigación educativa internacional ha demostrado repetidamente que la reducción del tamaño de los grupos mejora significativamente los resultados académicos. Sin embargo, nuestra normatividad sigue tratando la relación alumno-docente como una simple ecuación de eficiencia económica, no pedagógica.

El espejismo de la eficiencia administrativa

El sistema actual, regido por el Decreto 1850 de 2002 (Ministerio de Educación Nacional, 2002) que establece la organización de la jornada escolar y laboral, y el Decreto 1860 de 1994 (Ministerio de Educación Nacional,1994) que reglamenta aspectos pedagógicos y organizativos, castiga a las instituciones que no alcanzan los mínimos de estudiantes con la reducción de su planta docente, generando un círculo vicioso: menos docentes llevan a una oferta educativa más limitada, lo que a su vez atrae a menos familias, reduciendo aún más la matrícula. Este enfoque cortoplacista amenaza con desmantelar instituciones educativas que han sido pilares de sus comunidades durante décadas.

En mi reciente experiencia como directivo docente, he visto cómo la preocupación por cumplir con los parámetros numéricos del 3020 desplaza lo verdaderamente importante: la calidad de los procesos pedagógicos. La obsesión por los indicadores cuantitativos nos está haciendo perder el horizonte de la educación como derecho fundamental.

Jornada Única: una implementación contradictoria

La transición de dos jornadas a Jornada Única, establecida mediante el Decreto 501 de 2016 (Ministerio de Educación Nacional, 2016) y posteriormente modificada por el Decreto 2105 de 2017 (Ministerio de Educación Nacional, 2017), se ha convertido en un proceso traumático. Por un lado, el gobierno promueve la Jornada Única como política de calidad; por otro, el mismo marco normativo hace inviable su implementación en instituciones con baja matrícula. El efecto real ha sido la concentración de estudiantes en menos instituciones, el cierre de sedes y el desplazamiento de docentes experimentados.

He presenciado cómo colegios que funcionaban efectivamente con dos jornadas, al pasar a Jornada Única con los mismos parámetros del 3020, terminan reduciendo a la mitad su capacidad de atención, dejando infraestructura subutilizada y generando incertidumbre laboral entre los docentes. ¿Cómo explicamos esta contradicción a las comunidades educativas?

La urgencia de un nuevo marco normativo

Colombia necesita urgentemente un nuevo marco normativo que:

  1. Reconozca el valor pedagógico de los grupos reducidos y ajuste la relación alumno-docente a estándares que prioricen la calidad (20-25 estudiantes por docente).
  2. Establezca parámetros diferenciados para instituciones en Jornada Única que reconozcan el mayor requerimiento de docentes por estudiante.
  3. Proteja la estabilidad de las plantas docentes en contextos de fluctuación demográfica, permitiendo que la reducción se dé por procesos naturales (jubilaciones, traslados voluntarios) y no por despidos.
  4. Aproveche la reducción de población estudiantil como una oportunidad para mejorar condiciones de aprendizaje, no como excusa para recortar la inversión educativa.

El costo de la inacción

Mantener el statu quo normativo tendrá consecuencias graves. Estamos desperdiciando una oportunidad histórica de mejorar nuestros indicadores educativos aprovechando la reducción natural de estudiantes por aula. El costo de modificar estos decretos es mínimo comparado con el beneficio potencial de una generación mejor educada.

La rigidez en la aplicación de parámetros como los del Decreto 3020 está resultando más costosa que su flexibilización. Cada docente experimentado que perdemos representa décadas de experiencia pedagógica irrecuperable. Cada institución que cierra o fusiona representa el debilitamiento del tejido social en un territorio.

Una transformación necesaria, no una opción

No podemos seguir aplicando criterios administrativos de los años 90 a la realidad educativa del siglo XXI. La modificación de estos decretos no es un capricho gremial ni un gasto injustificado; es una necesidad impostergable para adaptar nuestro sistema educativo a la nueva demografía y a las exigencias de calidad que nuestra sociedad demanda.

Como sociedad, debemos decidir si queremos un sistema educativo que se adapte mecánicamente a las fluctuaciones demográficas o uno que aproveche estas transformaciones para dar un salto cualitativo. La respuesta, para quienes conocemos la realidad de las aulas, es evidente.

Es hora de actuar antes de que sea demasiado tarde. Nuestros estudiantes, docentes y la calidad educativa del país no pueden seguir siendo rehenes de un marco normativo obsoleto que se niega a reconocer la realidad demográfica del siglo XXI.

Referencias

Ministerio de Educación Nacional. (1994). Decreto 1860 de 1994. Por el cual se reglamenta parcialmente la Ley 115 de 1994, en los aspectos pedagógicos y organizativos generales. Bogotá, Colombia.

Ministerio de Educación Nacional. (2002a). Decreto 1850 de 2002. Por el cual se reglamenta la organización de la jornada escolar y la jornada laboral de directivos docentes y docentes de los establecimientos educativos estatales. Bogotá, Colombia.

Ministerio de Educación Nacional. (2002b). Decreto 3020 de 2002. Por el cual se establecen los criterios y procedimientos para organizar las plantas de personal docente y administrativo del servicio educativo estatal. Bogotá, Colombia.

Ministerio de Educación Nacional. (2016). Decreto 501 de 2016. Por el cual se adiciona el Decreto Único Reglamentario del Sector Educación para reglamentar la Jornada Única. Bogotá, Colombia.

Ministerio de Educación Nacional. (2017). Decreto 2105 de 2017. Por el cual se modifica parcialmente el Decreto 1075 de 2015. Bogotá, Colombia.

lunes, 28 de abril de 2025


Por: Gustavo López 

Fundador de Maestrx Pensante LATAM

Activista Sindical Colectivo La Roja


Mientras recorro los pasillos de mi colegio, no puedo evitar sentir cierta ironía histórica. Hace poco, revisando algunos documentos sobre la historia sindical del magisterio colombiano, me encontré con un episodio poco difundido sobre Luis Carlos Galán y su gestión como Ministro de Educación (el más jóven hasta la fecha) en 1972 en el gobierno Conservador de Misael Pastrana Borrero (1970-1974). 

Aquel decreto 223 de 1972*, conocido como el Estatuto Docente de Galán, pretendía limitar severamente nuestros derechos sindicales, eliminaba la contratación colectiva y dividía al magisterio en categorías casi inalcanzables. Fue tal la indignación que provocó una de las movilizaciones más importantes de FECODE, obligando al gobierno a retroceder. Todo esto pasó 7 años antes de que el magisterio conquistara el estatuto docente decreto 2277 de 1979. 

Hoy, más de 50 años después, su hijo Carlos Fernando Galán como alcalde de Bogotá parece seguir algunos de esos pasos. Las recientes medidas administrativas contra los educadores bogotanos, las limitaciones a los permisos sindicales y esa retórica que nos presenta como privilegiados cuando luchamos por condiciones dignas, me hacen pensar que hay ciertos patrones familiares que se repiten.

No deja de ser llamativo cómo se construyen figuras intocables en nuestra historia. Del Galán (padre) que conocemos solo se habla de su valentía frente al narcotráfico, pero poco se menciona su tránsito por las estructuras tradicionales del poder que tanto criticó inicialmente, o sus decisiones contra el magisterio. Su figura, convertida en mito por los grandes medios, sigue siendo utilizada como capital político por sus herederos.

Me pregunto si esta nueva generación Galán (hijos) realmente comprende los desafíos de la educación pública desde las aulas y no desde los escritorios ministeriales o de la alacladía. Porque muchos de nosotros, maestros de a pie, sentimos que nuevamente se nos responsabiliza de problemas estructurales mientras se limitan nuestros derechos organizativos.

La historia nos enseña que las victorias del magisterio nunca han sido concesiones, sino conquistas tras arduas luchas. Como la que tuvimos que dar en 1972 frente al ministerio de Galán padre, y como la que posiblemente tengamos que dar frente a la alcaldía del hijo.

Esta reflexión no busca satanizar apellidos, sino invitar a reconocer patrones históricos. Porque como me dijo una vez un viejo profesor: "quien no conoce su historia está condenado, no solo a repetirla, sino a sufrirla nuevamente".

Y mientras tanto, seguimos en las aulas, formando ciudadanos críticos a pesar de todo. 

Decreto 223 de 1972 *https://www.suin-juriscol.gov.co/viewDocument.asp?id=30036114  


miércoles, 6 de marzo de 2024

Se han publicado ya los decretos de Aumento salarial de los docentes del magisterio de Colombia del sector oficial. 

Consulte aquí los distintos decretos, descargue y comparta. 

martes, 31 de octubre de 2023

On 9:53:00 a.m. by Gustavo López in    No comments






Conozca aquí la resolución de calendario académico de Bogotá para el año 2024.

 

sábado, 6 de noviembre de 2021

On 8:06:00 a.m. by Gustavo López in , ,    No comments
El anuncio más esperado por maestros y maestras de Bogotá. Concurso docente. 



Descargué aquí el archivo completo












miércoles, 15 de septiembre de 2021

 

La Escuela en Movimiento es la compilación de ejercicios de sistematización de experiencias educativas de maestros y maestras de instituciones públicas de Bogotá. Tiene como intención poner en marcha una pedagogía del compromiso, como contribución al desarrollo y fortalecimiento del Movimiento Pedagógico Latinoamericano. Este libro además es una invitación a los maestros y maestras para que se animen a escribir la realidad de sus experiencias escolares, para apropiarse de los saberes producidos en ellas y para mostrar a la sociedad en su conjunto, el trabajo que a diario hacen miles de docentes desde el anonimato y con los de abajo, trabajo valioso que construye país desde las periferias, como parte integrante y movilizadora del cambio social y de la dignidad de nuestro pueblo.  

Es así como la Red de Maestros y Maestras Clasistas La Roja, hace este esfuerzo editorial para poner en discusión temas pedagógicos en la ciudad y el país, como una expresión de lucha y posicionamiento político-pedagógico, en el marco de la constante movilización del magisterio colombiano por la dignificación de la profesión docente y la defensa de la educación pública.


lunes, 23 de agosto de 2021

jueves, 17 de junio de 2021

On 9:39:00 a.m. by Gustavo López in    3 comments

¿CUÁL ES LA CURA PARA UN PAÍS EN ESTADO CRÍTICO?

Por: Leidy Marcela Vargas Bermúdez.

Especialista en pedagogía.
Lic. en Diseño Tecnológico


 “¿Tenemos todo prohibido, salvo cruzarnos de brazos? La pobreza no está escrita en los astros; el subdesarrollo no es el fruto de un oscuro designio de Dios.”

Eduardo Galeano 


Crecimos en un país no solo con las venas abiertas sino con todas las heridas sangrando, la violencia, la corrupción, la desigualdad, el narcotráfico, el desempleo, la inseguridad, la impunidad, entre otros, han lesionado, mutilado, silenciado, saqueado, violentado y asesinado este territorio. Por décadas los gobiernos han experimentado con sus pueblos y les ha dado a consumir solo remedios de carácter cosméticos, superfluos y superficiales, los cuales no han ayudado a sanar nuestras heridas y tan solo han servido para doparnos y adormecernos, con su activo principal de neoliberalismo, ese que genera efectos secundarios como el individualismo, la fantasía de independencia, la competencia y el delirio de autonomía, todos ellos fundamentos de la modernidad. Ahora bien, durante algunas décadas nos hemos encontrado con un fenómeno el cual Pierre Bourdieu (1999) menciona en su libro Contrafuegos en el que el Estado predica la destrucción del Estado, ignorando consignas de nuestra constitución sobre igualdad y derechos; derecho a la vida, a la educación, a la salud, a la cultura, a la investigación, al  arte y al trabajo, poniendo sobre todo lo anterior el reinado del mercado y el consumidor, convirtiendo lo público en un bien privado, en un objeto, en una cosa.

A pesar de esto y de llevar años viviendo con esta terrible enfermedad, han surgido como medicina alternativa y tradicional diferentes movimientos sociales como: El estudiantil, el campesino, el indígena, el feminista, el LGBTI, el ambientalista, entre otros; todas estas acciones colectivas han buscado permanecer en el tiempo y en las situaciones más críticas del país tratando de mitigar, enfrentar y visibilizar las desigualdades, injusticias y desequilibrios en la sociedad. Este conjunto de voces polifónicas, plurales, diversas, valientes, esperanzadoras, organizadas y propositivas han buscado

viernes, 19 de marzo de 2021

On 2:57:00 p.m. by Gustavo López   3 comments

 ¿LOS GOBIERNOS ESCOLARES SON UN ADORNO?  Reflexiones que no importan a casi nadie:  Sobre la alternancia y otros temas a propósito del RGPS en el colegio Class y otros colegios de Bogotá

Gustavo López, Docente Class, Líder sindical Colegio Class, activista Sindical de La Roja Red de maestros y maestras Clasistas


Este escrito es una reflexión sobre el proceso de Reapertura, Gradual, Progresiva y Segura (RGPS), llevado a cabo en el colegio Class, pero bien podría aplicar para muchos colegios de la localidad de Kennedy, seguramente de la ciudad de Bogotá.

Me decidí a escribir porque el silencio y la permisividad actual de nuestro gremio se encuentra en los más altos niveles que haya podido experimentar. Tal vez, se debe en gran medida al efecto logrado y deseado que la pandemia ha tenido sobre la movilización social y la protesta, lo cual para un gobierno nacional de derecha extrema como el de Iván Duque, y a un gobierno local que cada vez más se alinea y rinde pleitesía al nacional, cae como anillo al dedo.

Se trata de una permisividad, un silencio y falta de crítica acompañada de acción, que ha permitido en las instituciones educativas de la localidad de Kennedy, de la ciudad y seguramente del país, que las directivas educativas hagan lo que quieran, pues cuentan en cada institución educativa con: rectores, rectoras, directivos docentes y muchos maestros y maestras alineados totalmente a las políticas de los gobiernos de turno. Incluso algunos han creado sindicatos patronales para deslegitimar a la ADE Y FECODE y para rendir culto a sus políticas regresivas, algunos de ellos se presentan en medios como modelo a seguir.

En este caso en particular, la situación de un gran número de colegios de Kennedy y Bogotá, por no decir la mayoría, cuentan con estos maestros y maestras dispuestos a seguirle el juego a las políticas locales de Claudia López y su secretaria de educación Edna Bonilla, totalmente vinculadas a su vez con las directrices del MEN, siguiendo a raja tabla lo que manda la señora ex secretaria de educación de Bogotá y ahora ministra María Victoria Angulo.  

Indico que cuentan con estos maestros y maestras, directivos docentes o no, porque suceden 2 fenómenos a saber:

1.      El más común, callan por miedo o por indiferencia ante las actuaciones que desde las directivas nacionales, regionales y locales se emiten y que institucionalmente se aplican o pretenden aplicar por parte de los directivos docentes.  Lo que les hace cómplices del éxito de estas.

2.      Están totalmente de acuerdo con lo que plantean esas actuaciones y por tanto las apoyan. Una tendencia que sinceramente creo en aumento.

En el primer caso, que es muy común, los maestros y maestras no hacen uso de su voz, no expresan su inconformismo, no dicen lo que piensan y por esa vía permiten que se entienda que están de acuerdo con lo que sucede en sus instituciones cuando de procesos, determinaciones y decisiones se trata, o simplemente muchos maestros o maestras han optado por ser indiferentes y adoptar una posición que quieran o no es política, al mostrarse como indiferentes ante cualquier situación, lo que es permisivo con quien tiene la potestad de direccionar la vida institucional. En los dos casos, el silencio y la permisividad fruto de la indiferencia,  son los elementos centrales para que muchos directivos docentes actúen a sus anchas en las instituciones educativas.