jueves, 17 de junio de 2021

On 9:39:00 a.m. by Gustavo López in    3 comments

¿CUÁL ES LA CURA PARA UN PAÍS EN ESTADO CRÍTICO?

Por: Leidy Marcela Vargas Bermúdez.

Especialista en pedagogía.
Lic. en Diseño Tecnológico


 “¿Tenemos todo prohibido, salvo cruzarnos de brazos? La pobreza no está escrita en los astros; el subdesarrollo no es el fruto de un oscuro designio de Dios.”

Eduardo Galeano 


Crecimos en un país no solo con las venas abiertas sino con todas las heridas sangrando, la violencia, la corrupción, la desigualdad, el narcotráfico, el desempleo, la inseguridad, la impunidad, entre otros, han lesionado, mutilado, silenciado, saqueado, violentado y asesinado este territorio. Por décadas los gobiernos han experimentado con sus pueblos y les ha dado a consumir solo remedios de carácter cosméticos, superfluos y superficiales, los cuales no han ayudado a sanar nuestras heridas y tan solo han servido para doparnos y adormecernos, con su activo principal de neoliberalismo, ese que genera efectos secundarios como el individualismo, la fantasía de independencia, la competencia y el delirio de autonomía, todos ellos fundamentos de la modernidad. Ahora bien, durante algunas décadas nos hemos encontrado con un fenómeno el cual Pierre Bourdieu (1999) menciona en su libro Contrafuegos en el que el Estado predica la destrucción del Estado, ignorando consignas de nuestra constitución sobre igualdad y derechos; derecho a la vida, a la educación, a la salud, a la cultura, a la investigación, al  arte y al trabajo, poniendo sobre todo lo anterior el reinado del mercado y el consumidor, convirtiendo lo público en un bien privado, en un objeto, en una cosa.

A pesar de esto y de llevar años viviendo con esta terrible enfermedad, han surgido como medicina alternativa y tradicional diferentes movimientos sociales como: El estudiantil, el campesino, el indígena, el feminista, el LGBTI, el ambientalista, entre otros; todas estas acciones colectivas han buscado permanecer en el tiempo y en las situaciones más críticas del país tratando de mitigar, enfrentar y visibilizar las desigualdades, injusticias y desequilibrios en la sociedad. Este conjunto de voces polifónicas, plurales, diversas, valientes, esperanzadoras, organizadas y propositivas han buscado construir iniciativas sociales y han hecho de la protesta, los paros cívicos y las manifestaciones, escenarios para denunciar la vulneración de derechos por parte del Estado, además de mostrar lo que hacen en sus comunidades y que no son visibles en los medios masivos de comunicación. Por ello, salen con el pecho hinchado y el redoblar de las batucadas a gritar arengas y estribillos pegajosos, junto a una galería de mensajes, caricaturas y carteles, que sirven de memoria gráfica de las problemáticas del momento, al igual que los cantos que mencionan no solamente que el pueblo está unido, sino que demandan cambios.

Ahora bien, lo que se viene  gestando desde el 2019 en nuestro país no es otra cosa que el despertar de un período de coma, es el surgir de un “milagro social” similar al que señalaría Bourdieu en Francia con el paro de trabajadores y la presencia del movimiento denominado “Los Parados” (1999, pág. 129) con la diferencia que en este caso no solamente las y los trabajadores sindicalizados han salido a las calles a condenar un modelo fallido de Estado neoliberal el cual ha precarizado a los trabajadores, promoviendo la tercerización, subempleo e informalidad; en esta ocasión no solamente han salido los y las estudiantes de universidades públicas proclamando que no se mercantilice más la educación y que esta sea gratuita y universal, en esta ocasión no solamente han salido los movimientos y líderes/as sociales denunciando el olvido del Estado, junto con las múltiples  masacres y sistematización de asesinatos de líderes/as; no, en esta ocasión han salido la mayoría de jóvenes que no han encontrado soluciones de trabajo o estudio, los trabajadores que no cuentan con un contrato fijo, los artistas que no han encontrado posibilidades de desarrollo en el país, las comunidades indígenas, campesinas, palanqueras y afro que han sido olvidadas y desaparecidas;  los vecinos, el muchacho de la cuadra, la pelada del colegio, el señor de la tienda, la ama de casa cuyas características radican en ser urbanos, de clases populares, con problemáticas e historias de vida similares, donde las situaciones de marginalidad están en el orden del día y de los cuales en muchas ocasiones solo han recibido respuestas erróneas por parte del Estado, las administraciones locales y distritales.

Esta unión de movimientos, agrupaciones, colectivos sociales organizados y no organizados, junto con unas nuevas ciudadanías, están generando procesos continuos para la construcción de una identidad colectiva que reclaman el derecho a la ciudad, cambios en la política urbana y actualmente con la coyuntura del Paro Nacional, el derecho al país y al cambio de una política estatal que tenga en cuenta lo social como eje transversal. De esta manera se han apropiado de la calle, del parque, los monumentos, las estaciones o portales; lugares que habían sido tan solo de tránsito por el agite del día a día, ahora han sido reconfigurados, transformados y reivindicados, permitiendo que los participantes encuentren un lugar de reconocimiento, convivencia, aprendizaje y disfrute, donde no se les cobra o discrimina y en donde sus palabras y acciones son tenidas en cuenta. Y es que más allá de haber logrado derogar la reforma tributaria y la reforma a la salud, su primera conquista como menciona Bourdieu (1999) es su propia existencia, es la posibilidad de visibilizar aquellos que estaban silenciados, es el de devolver cierta dignidad y orgullo a todos los hombres y mujeres que estaban relegados al olvido y la vergüenza (pág. 130).


De aquí la importancia de espacios, como el “Espacio Humanitario Al calor de la olla” ubicado en el Portal Resistencia en Techotiva (Kennedy) en el que las diferentes organizaciones sociales han recuperado este espacio público como lugar de ejercicio de la ciudadanía plena y en el que se vienen adelantado a diario procesos culturales, políticos, artísticos, ambientales, comunicativos y asamblearios. Este espacio cuenta con diferentes puntos como:  la olla comunitaria, eje articulador del espacio, pues es precisamente al calor de la olla, el fuego y la comida que se le da valor a la palabra; lugar donde todo el que llegue puede comer, ya sea de la primera línea, de las organizaciones, vecinos del barrio o cualquiera que parche allí. Un punto de recepción para donaciones de primeros auxilios, alimentos, pinturas e implementos de cocina. Un punto médico en el que se atienden a los diferentes participantes tanto de la primera línea, como los que se sientan mal en una jornada. Un punto ambiental con pacas biodigestoras y de siembras urbanas, y por supuesto la plaza en el que se desarrollan diferentes actividades.




Este espacio ha logrado tener impacto por la intervención con la comunidad, pero también por la visibilidad en redes, la difusión viral de imágenes, videos, en vivos, e ideas, hicieron que sentimientos de indignación y esperanza se extendieran como una forma de contagio. En este sentido, Castells (2012) menciona que el Internet es un soporte material, un instrumento de acción de estos movimientos, en la medida en que les permite "movilizar, organizar, deliberar, coordinar y decidir" (2012, 19). Y es que dentro de las estrategias que han implementado se encuentra la de crear un pliego de exigencias a nivel nacional, distrital y local, en siete ejes: Gobierno, fuerza pública, salud, ambiente, trabajo educación y cultura; el cual se construyó a partir de las asambleas y fue refrendado a partir de votación popular.  Pero sobre todo, este espacio ha hecho escuela,  una escuela donde cualquiera es maestro o estudiante, donde el arte es el eje curricular, donde la economía sostenible y cooperación es la base de la matemática, donde las sociales se dan desde reconocer el territorio, ocuparlo, resignificarlo, hablando desde el contexto y  las problemáticas actuales, donde las ciencias se enfocan en la garantía y soberanía del alimento, la agricultura urbana y las pacas biodigestoras, donde los primeros auxilios físicos como emocionales son tan importantes como la vida misma. Esta forma de escuela tan alejada de los estándares y currículos propuestos e impuestos por un Ministerio de Educación al servicio neoliberal y de la que tenemos tanto que aprender y reformar.

Bajo este panorama, esperamos que estos movimientos e iniciativas populares sean la cura para un país en estado crítico, mediante la transformación del sistema político capaz de percibir las necesidades económicas y sociales; a través de una verdadera democracia participativa y representativa cuyos principios, valores y formas políticas estén hechas a medida de las demandas y aspiraciones de los ciudadanos durante este paro pues recordemos que No fue solo la pobreza, o la crisis económica, o la falta de democracia la que provocó esta rebelión [...] Fue fundamentalmente la humillación causada por el cinismo y la arrogancia de los poderosos, tanto del ámbito financiero como político y cultural, lo que unió aquellos que transformaron el miedo en indignación y la indignación de una esperanza de una humanidad mejor. (Castell, 2012, pág. 20)


Por último, al igual que Bourdieu, en la intervención en la estación de Lyon, les queremos decir que “entendemos este profundo movimiento, tanto la desesperación como las esperanzas que se expresan con él y que no entendemos a quienes no lo entienden” (1999, pág. 38). ¡Por eso RESISTENCIA, carajo!



    

REFERENCIAS

Bourdieu, P. (1999). Contrafuegos . Barcelona: Editorial ANAGRAMA.

Castell, M. (2012). Redes de indignación y esperanza. Madrid: Alianza editorial .

Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del jército Zapatista de Liberación Nacional. (s.f.). palabra.ezln.org. Obtenido de Cuarta Declaración de la Selva Lacandona: https://palabra.ezln.org.mx/comunicados/1996/1996_01_01_a.htm

Lefebvre, H. (2017). El derecho a la ciudad. CAPITAN SWING S.L.

Obando, C. R. (2015). MOVIMIENTOS BARRIALES: REIVINDICACIÓN. Panorama, 9 (16), 66-76.


3 comentarios:

  1. En Colombia todos somos conformistas pero basta ya con todo estos atropellos

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  2. Excelente artículo, muy apropiado para la situación critica por la que atraviesa nuestro país.

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  3. Muy clara radiografía de lo que se exige con esta rebelión, rebelión que se espera que dé sus frutos con un gobierno incluyente y democrático.

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