martes, 18 de febrero de 2020
On 11:44:00 a.m. by Gustavo López No comments
Febrero 2020. Ya hace bastante tiempo que los lobos se disfrazan de ovejas para gobernarnos, con su aparente nobleza y carisma logran endulzar a muchos incautos que confiados en su benevolencia los terminan idolatrando. Cada vez más, he podido confirmar que lo que se intenta mostrar tan forzadamente, realmente no es lo que aparenta, por el contrario, esconde lo más oscuro. Pero ¿qué tiene que ver esto con la situación actual de la Universidad Pedagógica Nacional y con sus maestros y maestras?, precisamente hablamos del gobierno de los lobos disfrazados de ovejas. De los
benevolentes que actúan con mayor firmeza que aquellos a los que alguna vez criticaron, los salvadores que destruyen sin temor lo que aparentemente salvaban. Tiene que ver con nosotros porque precisamente los asuntos de los maestros y maestras en la UPN han pasado por sus manos durante los últimos años, en los cuales poco o nada ha interesado el bienestar nuestro. Las políticas del gobierno universitario anterior y actual han mostrado desprecio por aquellos que en su momento endulzaron y luego la espalda dieron, mas concretamente por la gran mayoría de maestros y maestras ocasionales y catedráticos de la Universidad. Estos gobiernos universitarios tienen algunos elementos en común: posan de dialogantes, democráticos y deliberantes, pero a la vez asumen actitudes y generan acciones que demuestran todo lo contario. Tienen en común también, la presencia del señor Adolfo León Atehortúa. El cerebro de toda esta estratagema, el salvador, el redentor de la UPN y de toda educación superior pública del país, el democrático y justo. Todos saben que su paso por la rectoría, aunque con aciertos no llego al final de su periodo en buenos términos, con los años peló el cobre con los asuntos importantes de la U, con los maestros nunca tuvo voluntad política de mejorar sus condiciones laborales, nunca dio los pasos concretos que debía dar, hasta parte del IPN quiso vender, entre tanto, con los estudiantes se mostró como un acérrimo defensor de la universidad pública, los hechos develaron que no era así, de allí que la confianza del movimiento estudiantil le fuera retirada. Todos sabemos también, que el rector actual, el señor Leonardo Fabio Martínez, era la ficha de la supuesta continuidad de lo que fuera el gobierno Atheortuista, y el sucesor ha resultado peor que su antecesor, el cual nunca ha dejado de gobernar la Universidad. La presidencia de ASPU-UPN que el señor Atehortúa logró conseguir con el apoyo de muchos maestros que creían, algunos de los cuales aún creen en esa piel de oveja, y que seguramente se horrorizarán con este texto, no ha sido más que la estrategia bien diseñada de estar en el escenario de discusión política de la U, haciéndole juego desde el sindicato a lo que, ahora como brazo “izquierdo” del gobierno universitario querían hacer, al tiempo que contribuía con la destrucción total del mismo. Tarea que no ha logrado y no logrará. Nada raro sería presenciar por estos días el nacimiento de un nuevo sindicato patronal en la Universidad.
benevolentes que actúan con mayor firmeza que aquellos a los que alguna vez criticaron, los salvadores que destruyen sin temor lo que aparentemente salvaban. Tiene que ver con nosotros porque precisamente los asuntos de los maestros y maestras en la UPN han pasado por sus manos durante los últimos años, en los cuales poco o nada ha interesado el bienestar nuestro. Las políticas del gobierno universitario anterior y actual han mostrado desprecio por aquellos que en su momento endulzaron y luego la espalda dieron, mas concretamente por la gran mayoría de maestros y maestras ocasionales y catedráticos de la Universidad. Estos gobiernos universitarios tienen algunos elementos en común: posan de dialogantes, democráticos y deliberantes, pero a la vez asumen actitudes y generan acciones que demuestran todo lo contario. Tienen en común también, la presencia del señor Adolfo León Atehortúa. El cerebro de toda esta estratagema, el salvador, el redentor de la UPN y de toda educación superior pública del país, el democrático y justo. Todos saben que su paso por la rectoría, aunque con aciertos no llego al final de su periodo en buenos términos, con los años peló el cobre con los asuntos importantes de la U, con los maestros nunca tuvo voluntad política de mejorar sus condiciones laborales, nunca dio los pasos concretos que debía dar, hasta parte del IPN quiso vender, entre tanto, con los estudiantes se mostró como un acérrimo defensor de la universidad pública, los hechos develaron que no era así, de allí que la confianza del movimiento estudiantil le fuera retirada. Todos sabemos también, que el rector actual, el señor Leonardo Fabio Martínez, era la ficha de la supuesta continuidad de lo que fuera el gobierno Atheortuista, y el sucesor ha resultado peor que su antecesor, el cual nunca ha dejado de gobernar la Universidad. La presidencia de ASPU-UPN que el señor Atehortúa logró conseguir con el apoyo de muchos maestros que creían, algunos de los cuales aún creen en esa piel de oveja, y que seguramente se horrorizarán con este texto, no ha sido más que la estrategia bien diseñada de estar en el escenario de discusión política de la U, haciéndole juego desde el sindicato a lo que, ahora como brazo “izquierdo” del gobierno universitario querían hacer, al tiempo que contribuía con la destrucción total del mismo. Tarea que no ha logrado y no logrará. Nada raro sería presenciar por estos días el nacimiento de un nuevo sindicato patronal en la Universidad.
Sin embargo, los embates de la administración contra quienes asumimos de frente, con gallardía y con compromiso la labor sindical, no se han hecho esperar. Siempre conscientes de que es la academia lo que nos mantiene en ella, pero que son los derechos laborales los que nos dignifican. A quienes intentamos desvelar la realidad nos han tratado de conspiradores, de oscuros, de irresponsables, alborotadores etc. Mientras el señor Atehortúa y su grupo acompañante de maestros y maestras avanzaban en la ofensiva, fue así que intentaron torpedear hasta más no poder el proceso de negociación colectiva entre ASPU-UPN y la administración del año 2019, eso mismo pretenden hacer este año, apoyaron la conformación de la mesa de formalización laboral de la UPN, la cual se sabe es un saludo a la bandera, pues hasta ahora de formalización laboral muy poco y la participación de quienes somos los afectados nula. Coincidieron y defendieron abiertamente al gobierno universitario en acciones en contra de sus trabajadores y se reunían, o mejor, se reúnen a espaldas del sindicato, como quedó en evidencia en uno de sus comunicados de fin de 2019. No contentos, pusieron como cual ficha en el CSU a uno de sus amigos, quien a la vez funge como vicepresidente de ASPU-UPN, el mismo que representa a todos menos a los maestros y maestras de la U. Las representaciones profesorales de esa línea han demostrado también que no es precisamente con los maestros que está su lealtad, por el contrario, sí está con un el líder, quien dirige esta orquesta que cada vez suena peor. Al finalizar el año 2018 votaron a favor de cancelar semestre, si no hubiese sido por los representantes del gobierno, la suspensión y desvinculación de la cual fuimos victimas en 2019 se hubiera producido un año antes. Vaya sorpresa a quien tuvimos que agradecer. No olvido que maestros y maestras de esta universidad apoyaron la decisión de echar a la calle a muchos de sus compañeros y compañeras catedráticos de la U; 248 más exactamente, entre los que estaba yo. Algunos aplaudían las intervenciones del rector aquel día que citó a todos los maestros y maestras menos a los afectados, reunión en la que anunciaba sin ninguna vergüenza que dejaba sin trabajo a sus pares catedráticos, como alguna vez él lo fue. Ese día se aplicó a raja tabla el viejo dicho, “desde que no sea conmigo”, al contrario, muchos agradecían en el fondo, otros más eufóricos celebraban que no les tocó. Esa es la universidad que siempre quisieron mostrar, una feliz en la que todo estaba supuestamente bien. A pesar de los aplausos a favor de semejante despropósito, algunos maestros y maestras dignos, con carteles en mano y con arengas de denuncia le gritábamos en la cara a esta administración con nuestras dolidas voces, que cometían un grave error, que se retractaran, que reversaran. No fue así, la soberbia estuvo por encima de 248 seres humanos. Eso mostró sin duda que la realidad tiene otro rostro y que la supuesta alegría no era tal, así algunos sonrieran, así algunos festejaran. No quisieron escuchar y por el contrario intentaron endilgar la culpa de su mal gobierno a los maestras y maestros, porque para ellos somos un número, somos un gasto, un alto costo.
Yo pensaba ilusa e inocentemente, que la desvinculación de la que fui víctima junto con 247 maestros y maestras más, siendo integrante de ASPU-UPN como parte de la junta directiva, irrespetando totalmente el fuero sindical, el cual dicen a todas voces respetar, era solo un error, seguramente entre todas las manos que pasa un tramite como esos, nadie se dio cuenta que era de una licenciatura que si había culminado el semestre en normalidad y que además era integrante directivo del sindicato, nadie se dio cuenta que la resolución que ponen como primera para iniciar la lista de desvinculados -me refiero a la mía- era la misma de quienes hacemos parte de la junta. Una de dos, o son muy negligentes o son muy descarados. Con las denuncias públicas en los medios, como CityNoticias de CityTV y otras acciones, hemos logrado que rectifiquen en algunos aspectos, pues a un medio como ese y frente a la divulgación de los problemas de la universidad sí responden. Es precisamente por ese mismo medio de comunicación, por el que ahora habla más el señor rector, porque en la universidad difícilmente da la cara, bien sea porque no asiste a donde se le convoca, o porque se levanta de las mesas donde está participando, cuando por ejemplo dice se siente amenazado, con estrategias de victimización extremas en donde supuestamente hasta la vida tiene en riesgo, sin evidencias, sin denuncias, sin registro de que efectivamente fuera así. Solo por ese medio, que parece ahora el oficial, es que el señor rector se comunica con la comunidad de la U, porque sus comunicados en la página, ya se ha demostrado confunden más de lo que aclaran, así como al final de 2019: un día cerraba la U, otro día la abría, otro suspendía y otro día retomaba semestre. Por allí también, por intermedio de ese noticiero, denunciamos la MASACRE LABORAL realizada en la UPN, merece todas las mayúsculas, porque así fue, mismo espacio en donde exigíamos el respeto al fuero sindical. En mi caso tuvo que pedir disculpas y reintegrarme a la U. Sé que con eso no se conformaron, antes que admitir culpas y ser autorreflexivos ante tanto error, lo que hacen es ir sacando a todos aquellos que no les permita hacer lo que quieren en la U, por ejemplo en la Licenciatura en Educación Básica Primaria, removieron a la coordinadora quien construyo prácticamente desde cero esa carrera, no le permitieron si quiera completar ese primer ciclo que debía haberse cerrado con la primera graduación del programa de profesionalización de los maestros y maestras del distrito quienes fueran normalistas, al contrario ponen allí a otra ficha en el juego con quien siquiera le permitieron empalme, lo que hicieron además fue disciplinar a quienes apoyamos a quién salía (la mayoría), pero concretamente a mí. A la excoordinadora ahora le ofrecían medio tiempo, por ellos mejor que se fuera de U, pero les queda muy mal semejante acto. Ese es el talante de nuestros amigos profes en el poder, los ofrecimientos de esta administración son: Desmejora laboral y represalias como doctrina. Es en este punto donde una vez más nuestro flamante presidente del sindicato, nuestro rector en la sombra, entra en escena y toma partido, no precisamente a favor de quienes representa. A sabiendas de que la condición de los maestros y maestras catedráticos es de por sí precaria, el ahora defensor de los derechos de los trabajadores, de los profesores y profesoras universitarios hace lo que Ernesto Macias, quien fuera presidente del Senado llamaría la jugadita; una vez terminado su año sabático, en enero de 2020 con ayuda de su nueva coordinadora de licenciatura en básica primaria y haciendo uso de la casta superior de maestro de planta que ostenta, solicita una materia de quien les habla, parte fundamental de mi carga académica, un catedrático que había construido totalmente un espacio académico sobre el conflicto en Colombia, y que con éxito lo había implementado en la licenciatura. Este señor siempre fue consciente de a quien le quitaba la carga, y con ello de nuevo hace la doble; ayuda a la administración a castigar a quien de frente y públicamente ha criticado a esta administración. Imaginen esta escena, que les aseguro es real, el presidente de ASPU-UPN ayudando a desmejorar a un catedrático, el presidente de ASPU-UPN ayudando a desmejorar a un afiliado, no sé en este momento si fue peor rector de lo que ahora es como presiente del sindicato. Teniendo tantas opciones, pudiendo escoger en la U lo que quisiera ¿por qué allí?, ¿y específicamente por qué eso?, lo que aduce la nueva coordinación es el mentado acuerdo 004 y las cuestiones relacionadas con la “necesidad del servicio”, concepto que usan en la U para hacer lo que quieren con los más vulnerables. Para mí ya no era un error como pensé antes inocentemente, definitivamente se trataba de un ejercicio claro de retaliación por mi labor sindical y por mi posición en contra de esta mala administración, era ya sin duda un ejercicio sistemático de desmejora laboral ejecutado por la nueva coordinadora y apoyado por nuestro admirable líder sindical. Todo me indica que cuando no tenga fuero, me sacarán de esta universidad, esa es la suerte de quien desde la precariedad se levanta con dignidad. La piel de oveja cada vez más se les ha corrido, cada día muestran más los dientes, nuestro presidente del sindicato hasta en los medios recomienda que trabajemos ad honoren y en reuniones privadas con la administración universitaria ha ayudado , junto con sus amigos de junta, a desvincular maestros y maestras, hace jugaditas para demostrar que la casta está por encima de los precarizados, y ayuda a eliminar sin escrúpulos al sindicato, promoviendo desafiliaciones que hasta un mismo formato tienen. Por su parte el rector, con los consejos de quien le habla al oído, promete y promete cosas que luego incumple. Se muestra amable y benevolente hasta con sus contradictores y luego no da puntada sin dedal. Estamos en el gobierno de los lobos disfrazados de ovejas, nos quieren seguir embelesando, nos quieren seguir arrinconando y quieren que sigamos felices mientras todo está cada vez peor. Algunos ya despertamos y con entereza damos frente a estas administraciones que decían o pretendían defender la vida y lo público y ahora tienen más cara de ayudar a estos gobiernos de derecha del país que se están volviendo cada vez más costumbre. Las prácticas de nuestra administración universitaria hoy en día, nada se diferencia de lo que hacen nuestros gobernantes nacionales. El rector ante la precarización nos pregunta ¿de qué me hablan viejos? y el presidente del sindicato sonríe de poder en la sombra. La era de mentira está en declive y ya varios podemos verlo sin ningún velo.
Gustavo López.
Maestro con dignidad.
Integrante de la Junta de ASPU-UPN
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