lunes, 6 de julio de 2015
Por: Juan Sebastián Martínez
Estudiante Lic. En educación comunitaria
Universidad Pedagógica nacional
Tradicionalmente
se ha venido configurando, paralelamente al nacimiento de problemas de tipo
sociológico, antropológico y pedagógico en los escenarios educativos-prácticos
como la escuela o las comunidades, una visión teórica e investigativa que tiene
como objetivo convertirse en una herramienta para analizar, sintetizar y
resolver dichos problemas presentes en los diferentes contextos sociales y
comunitarios en los que se desenvuelven investigadores sociales, educadores
populares, licenciados en diversas áreas, etc.
Esta visión, que se sustenta en
su gran mayoría sobre bases filosóficas nacidas en occidente[1], ha
limitado la manera de comprender muchas de las relaciones sociales, políticas y
económicas que trasgreden los limites, arbitrariamente impuestos, por dicha
tradición, condición que nos sitúa en la imperante necesidad de replantear los
discursos y herramientas educativas e investigativas que usamos en nuestra
praxis pedagógica, en nuestra vida como académicos y en nuestro afán por marcar
la diferencia en un mundo cada vez más complejo.
Esta
visión tradicional sustenta la estructura de la universidad y sus mecanismos
para crear teoría sobre la realidad, corresponden, en muchas circunstancias, a
la herencia que porta consigo este espacio académico-investigativo, en donde la
teoría está escindida de la praxis y esto produce escenarios completamente
diversos a la hora hacer análisis concretos. Esta escisión de la teoría con
respecto a la práctica genera confusión en los sujetos que hacen parte de la
formación universitaria y que le apuestan a la comprensión y transformación de
las realidades precarias que se viven en el día a día en sociedades como las
nuestras. Frente a este panorama, que implica análisis filosófico y teórico, no
solo de los ámbitos académicos como la universidad sino también de la práctica
propia, cabe preguntarse: ¿Cuál es la función de la teoría dentro en la praxis
educativa concreta? ¿Por qué hablar de una teoría pensada en las necesidades
concretas de la comunidad? Estas preguntas abarcan muchos elementos y pueden
sonar pretensiosas pero intentaré hacer un análisis que las responda y que parta
de mi experiencia como educador en la propuesta de educación de adultos[2].
La
teoría investigativa que se usa hoy en día corresponde a la herencia de la
tradición occidental de la filosofía que se inaugura, de cierta manera, con
René Descartes y su famosa frase “Pienso, luego existo” (Descartes,
1984) .
Esta inauguración tiene sus implicaciones a nivel político, histórico y social
ya que no es un hecho aislado en la Europa del siglo XVI en todo el marco de lo
que significaba el proceso de imposición cultural que estaba viviendo el
denominado nuevo mundo. Esta frase representa un paso más hacia la negación del
ser humano corpóreo, del ser humano que posee necesidades y que es desprovisto
de cualquier sensibilidad, es el antecedente de la división clara sujeto-objeto;
es a partir de aquí que es necesario alejarse de la realidad concreta para
emitir juicios de valor. Esta sustentación teórica va a negar todo aquello que requiera
la interacción directa con aquello no-probable y debatirá con todos los
discursos que nazcan como oposición (empirismo) pero dentro del marco de la
realidad europea. El devenir histórico y el cambio de pensamiento en Europa
arrojaron múltiples interpretaciones de lo que es el mundo, de cómo analizarlo
e intervenirlo y nacieron proyectos devastadores como el liberalismo, el
positivismo y demás corrientes de pensamiento que fueron implantadas de manera
abrupta en la historia de América Latina.
Todo
ese panorama de pensamientos fue el que permitió el desarrollo de prácticas y
discursos para analizar la realidad concreta, donde la división sujeto-objeto
estaba presente y el análisis de problemas como la segregación social, la
miseria, el hambre, etc. estaban reducidos a la interpretación externa que pudiera
tener el investigador, y de ahí que las propuestas sociológicas, antropológicas
y pedagógicas giraran entorno a postulados de objetividad donde no eran
participes los investigadores. En este sentido todas construcciones teóricas
que nacieron de esas interpretaciones tienen un gran abismo entre lo que
realmente necesitaba la comunidad y los postulados nacidos al interior de los
claustros universitarios.
Según lo anterior es preciso afirmar que la teoría debe
servir para el cambio social, para la transformación de la realidad de aquellos
que han sido despojados de los medios para lograr una transformación, pero
guiados siempre por la afirmación de Freire(2010): “Nadie libera a nadie, ni
nadie se libera solo. Los hombres se liberan en comunión”. La teoría nos debe
servir como herramienta para el análisis de casos concretos nacidos en la
práctica misma, en el problema debe ser vivido por investigador junto con la
comunidad y de ahí es donde debe nacer la teoría, sin desconocer de ningún modo
la importancia fundamental que tiene también la formación teórica
universitaria.
La formación teorica del sujeto educador debe permitirle
encontrar fracturas de gran magnitud en los procesos educativos de los
individuos de una comunidad para encontrar la manera de reconciliar los saberes
con la experiencia cotidiana de cada uno.
Esta función que se plantea y la dirección que a la que se debe
dirigirse la función de la teoría, queda sustentada en la afirmación de Orlando
Fals Borda(1999):
Evitamos igualmente extender al
campo de lo social aquella distinción positivista entre sujeto y objeto que se
ha hecho en las ciencias naturales, y en esta forma impedir la mercantilización
o cosificación de los fenómenos humanos que ocurre en la experiencia
investigativa tradicional y en las políticas desarrollistas […] En cambio,
queríamos verlos a ambos como seres “sentipensantes”, cuyos diversos puntos de
vista sobre la vida
en común debían tomarse en cuenta conjuntamente […] Estos principios de
horizontalidad tuvieron consecuencias prácticas en nuestras tareas
investigativas. Por ejemplo, las encuestas o cuestionarios debían concebirse y
construirse ahora de manera diferente, no vertical o autoritariamente, sino con
plena participación de los entrevistados, desde el mismo comienzo. Se hizo
posible la investigación colectiva o grupal, con ventajas en la obtención de
datos más interesantes, con resultados ajustados y triangulados. Y aquella
barrera en las relaciones entre los intelectuales y las gentes de las bases y
sus líderes pudo vencerse un tanto” (p.8)
La
teoría, como hemos visto, debe ser instrumento del sujeto y no viceversa. El
sujeto que asume la teoría debe convertirse en “sentipensante” e ingresar al
campo de acción para analizar los problemas, plantearlos y sentirlos, logrando
la construcción de un marco referencial que le permita hacer uso de la misma y
tomando además como base epistemológica aquellos elementos que han sido
construidos mediante un proceso de reflexión crítica (Zemelman,
1992) .
En este proceso es clave la reflexión como base de las construcciones teóricas,
ya que parten de visiones puntuales sobre la práctica y poseen toda una carga
de sentimientos que permiten analizar el fracaso o el éxito de procedimientos,
metodologías o dinámicas dentro del acto educativo. De igual manera no es
posible pensar en rechazar la teoría occidental y todos marco de referencia, ya
que de una u otra manera es el mundo en el que nos desenvolvemos y nuestra
labor principal radica en la búsqueda de trasposiciones y deconstrucciones que
permitan hacer uso de la vasta obra de occidente de una manera no impositiva y
popular que propenda la transformación social.
Por
último es preciso afirmar que las teorías deben partir de las necesidades que
tiene la comunidad, puesto que la vida cotidiana implica una total divergencia
a lo que se explica en los libros o en las aulas; el conocimiento que se recibe
no trasgrede las barreras de las aulas sino que permanece estático allí y la
gente de las comunidades[3] no
logra establecer un vínculo entre lo que a diario vive y siente con lo que el
maestro imparte. Desde mi posición como educador en el proceso de educación de
adultos, es menester subrayar que las
necesidades concretas de esta población radican en necesidades de tipo
económico e histórico con respecto a los procesos educativos que vivieron, ya
que en su gran mayoría son parte de frustraciones, violencia, necesidad o
simplemente falta de interés, arrojando necesidades particulares que deben ser
valoradas minuciosamente, por medio de la reflexión para lograr una
articulación entre los contenidos curriculares y la vida cotidiana. Es esta la
apuesta por transformar la labor y del académico y procurar una interacción
directa con la población y sus necesidades, logrando que su posición se
articule con las posiciones y saberes que poseen las comunidades.
BIBLIOGRAFÍA
Descartes, R. (1984). Discurso del método/ Tratado
de las pasiones del alma. Barcelona: Planeta S.A.
Dussel, E. (1996). Filosofía de la liberación.
Bogotá: nueva américa.
Foucault, M. (1996). La arqueología del saber.
Mexico D.F: Siglo Veintiuno .
Galeano, E. (1986). Memorias del Fuego. Ciudad
de Mexico: Siglo XXI.
Zemelman, H. (1992). Los horizontes de la razón :
uso crítico de la teoría. Barcelona: Anthropos.
[1] Se
entiende acá el concepto de “occidente” como la influencia que han tenido los
bloques de pensamiento filosófico, desde Platón hasta los fundamentos teóricos
que sostienen al neoliberalismo, sobre la investigación social y educativa en
nuestros días.
[2] La
práctica es realizada en la localidad 19 de ciudad bolívar, corporación
educativa y social Waldorf.
[3]
Entendemos comunidad como la asociación de personas que se reúnen en un
determinado sitio y cuyas necesidades educativas y económicas son similares, en
este sentido es comunidad un curso en un colegio, personas reunidas en cine
foros o en talleres sabatinos, etc.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
Search
Nuestras visitas
@ELPROFEGUS
Popular Posts
-
A TODXS LOS MAESTROS DEL PAÍS INTERESADOS EN ACCEDER AL MAGISTERIO OFICIAL COLOMBIANO. Pueden acceder a este link para ubicar toda la in...
-
DESCARGUE AQUÍ EL DOCUMENTO COMPLETO.
-
Decreto 122 de 26 de enero de 2016 (2277) Decreto 120 de 26 de enero de 2016 (1278)
-
Aquí pueden consultar el decreto del 19 de agosto de 2014, en el que se reconoce al magisterio colombiano un 1% de incremento en su a...
Sample Text
Blog Archive
GUSTAVO LÓPEZ TORRES. Con tecnología de Blogger.

0 comments:
Publicar un comentario