jueves, 25 de junio de 2020

On 6:40:00 p.m. by Gustavo López   No comments


SARA DANIELA MOLINA ECHAVARRIA

Estudiante Universidad Pedagógica Nacional

“La resistencia al cambio delata las falencias del sistema”

Jorge González Moore

Es difícil creer que nosotros como supuesta “raza superior”, tengamos que esperar a que pase una epidemia y/o crisis mundial, en la que todos nos encontremos afectados, para darnos cuenta de las malas acciones por las que hemos optado en los últimos años; y ver que todo aquello por lo que “nos hemos esforzado” como, la economía, los avances científicos, la ropa, las tecnologías, y hasta a la educación (aunque sea una realidad inventada) ha pasado a un segundo plano. La crisis del coronavirus, a mi parecer, es consecuencia de nuestra falta de conciencia; entre nosotros como sociedad, al convivir y, así, agrediendo al medio ambiente. “A cada acción le corresponde una reacción ...”, y sobrevivir en estos tiempos es lo que “nos tocó”.

El valor del tiempo y el espacio se han convertido en un objeto de primera. Ya que, al encontramos encerrados en un cubo, como náufragos aislados, nos tocó cambiar de hábitos, para resistir al virus. Cabe resaltar que no es solo a este virus, como periodo de crisis, sino también a la envidia y el ocio, permitiéndonos visualizar la carencia de humanidad; resistencia a entender que vamos encaminados a una modernidad líquida, llena de problemas psicológicos, depresiones, e incluso a ver que tenemos constante estrés por la incertidumbre, ocasionando que no se pueda estar en calma. ¿Cómo debemos actuar? ¿estamos preparados para salir? ¿somos conscientes de lo que está pasando? (no solo con el virus, sino también, con la educación). Ya no volveremos a la “normalidad”, la resistencia al cambio como raza de este cosmos (para algunos utópico) se debe evidenciar, comprendiendo que nada nos pertenecen, pues todo es prestado.

En esta época de transición, han surgido resistencias íntimas y colectivas en respuesta a lo desconocido; a una educación sobre cimientos de las TIC, al autocuidado, a un otro diferente y al cuidado colectivo, resistencia al aburrimiento, a leer y aprender de formas distintas. Así mismo, la falta de empatía, por parte de un sistema de “poder” resistiendo al pueblo, y del pueblo resistiendo a un plan de gobierno. Por otro lado, una resistencia al consumismo capitalista en el que caemos todos, y nos creemos anticapitalistas (utilizando WhatsApp, Facebook, comprando cosas innecesarias, etc.) para mantenernos “informados” y a en “ultima tendencia”. Es necesario recalcar que, no sólo es el acto de resistir, sino que también persistir a las ideas y creencias, que hemos ido forjando, con las que tenemos la convicción de que se puede lograr un mundo distinto, que nos hacen ser y hacer. Debemos aprender no solo por la época en la que nos situamos, sino, porque desde hace mucho tiempo requeríamos un cambio como humanidad y en este caso específico uno en la educación; si bien, debemos resistir a un sistema opresor, también es cierto que debemos adecuarnos a las condiciones actuales, trabajar en conjunto con las herramientas que se presenten en nuestro entorno para así modificarlo poco a poco, es necesario quitar la venda de los ojos para “ver más allá de lo que se ve”, detectando así que “no todo lo que se ve es lo que es”.

Hemos venido estableciendo un “orden” y hemos “naturalizado” las cosas con tal de sentirnos incluidos, para no desatar un ser atávico, para jerarquizar y dar unas relaciones de poder “justas”, llamándolas ahora culturas y costumbres “normales”, pero, aquello que llamamos natural en una época, responde a la forma en que se piensa en esa época y con esto voy a que, realmente debemos pensarnos ¿cómo profesores en formación qué vamos a aportar durante y después del confinamiento?, ¿cómo hacer para a través de las TIC poder crear redes de apoyo?. Debemos ir en una línea que genere vínculos y que estos a su vez

permitan comunicarnos y ayudarnos entre todos (culturas y generaciones), construir un pensamiento crítico en la sociedad y frente a una realidad virtual, ver como con esta podemos potenciar o agenciar acciones pedagógicas en pro de una educación optima y de calidad. Intentar hacer a un lado la “ceguera” presente en nuestro entorno, gracias a falsas noticias o medios que solo omiten la verdad de las cosas, que mueven masas por medio de la ingenuidad y un televisor, (el medio es el mensaje). La pedagogía es la reflexión sobre el ¿cómo enseñar y que enseñar ?, de modo que, podríamos tomar provecho de esta situación para redefinir la educación, para buscar otros medios y métodos que favorezcan en la relación aprendizaje – enseñanza, si queremos transformar la educación, podríamos comenzar adoptando y aceptando que la tecnología y la inteligencia artificial ya hacen parte de esta “nueva educación” posmoderna, que con ayuda de estas nuevas herramientas podríamos facilitar muchos procesos y con esto tener una mejor comunicación.

Somos seres sentí-pensantes y no está codificado en nuestro ser, que dejemos de ser , hacer o estar por intentar copiar una maquina a nuestra semejanza, es nuestro deber sí, adoptarlas y hacer buen uso de estas, pero, sin olvidar quienes somos y que es lo que realmente queremos hacer no solo en este momento de crisis y pandemia , sino también en nuestras vidas.

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